Un estudio internacional reveló que estas aves sincronizan músculos y respiración para convertir su cuerpo en un auténtico martillo biológico. Los hallazgos fueron publicados en el Journal of Experimental Biology.

Un equipo internacional de científicos reveló cómo los pájaros carpinteros perforan la madera con una potencia extraordinaria sin sufrir daños. Los especialistas determinaron que estas aves coordinan de manera precisa la contracción de distintos grupos musculares junto con su respiración, lo que convierte su cuerpo en un mecanismo de martillo capaz de soportar fuerzas extremas sin lesionarse.
El estudio, publicado en el Journal of Experimental Biology, demostró que los carpinteros sincronizan la contracción de músculos de la cabeza, el cuello, el abdomen, las caderas y la cola con cada golpe. Este patrón permite que la energía cinética se transfiera de manera eficiente desde el pico hasta la madera, al tiempo que protege al ave de las desaceleraciones de hasta 400 g que genera cada impacto.
Los investigadores detallaron que los músculos del cuello, como el longus colli ventralis, proyectan la cabeza hacia adelante, mientras que otros, entre ellos el musculus complexus y el flexor colli lateralis, aportan la rigidez necesaria para que el cuello actúe como el mango de un martillo. La cola funciona como un ancla que asegura estabilidad contra el tronco del árbol.
Cómo se realizó el estudio y qué especies participaron
El trabajo fue desarrollado por Nicholas Antonson, Matthew Fuxjager, Stephen Ogunbiyi, Margot Champigneulle y Thomas Roberts de Brown University, junto con Franz Goller de la Universidad de Münster. La investigación se centró en la especie Dryobates pubescens. Los científicos capturaron ejemplares en Rhode Island, registraron su actividad mediante electromiografía y mediciones de presión de aire, y luego devolvieron las aves a su hábitat natural.
El análisis confirmó que esta coordinación muscular permite que el cuerpo complete el golpe sin comprometer su integridad física, incluso en secuencias rápidas de trabajo.
La respiración como parte del impulso
Uno de los hallazgos más relevantes fue la sincronización entre respiración e impacto. Los investigadores observaron que los carpinteros exhalan de forma forzada justo en el instante en que el pico golpea la madera, un patrón similar al gruñido que realizan tenistas o levantadores de pesas para aumentar la potencia.
“Este tipo de patrón respiratorio genera una mayor co-contracción de la musculatura del tronco”, explicó Antonson a Phys.org. El análisis de presión en los sacos aéreos y el flujo de aire a través de la siringe confirmó que la exhalación coincide exactamente con cada golpe, incluso en secuencias de hasta 13 impactos por segundo, con inspiraciones breves de apenas 40 milisegundos.
Cómo ajustan la fuerza según la tarea
El estudio mostró que los carpinteros modulan la intensidad del golpe dependiendo de la actividad. Cuando perforan la madera para excavar o buscar alimento, el músculo flexor de la cadera se contrae con mayor fuerza y genera impactos más potentes. En cambio, cuando solo tocan la superficie para comunicarse con otros ejemplares, la contracción es más leve.
Esa capacidad de ajustar la potencia permite que las aves adapten su comportamiento a diferentes necesidades sin exponerse a lesiones.
Un modelo para comprender otros comportamientos animales
Los autores señalaron que la coordinación entre los sistemas muscular y respiratorio observada en los carpinteros representa un ejemplo extremo de integración fisiológica ante demandas motoras excepcionales. Según el Journal of Experimental Biology, estos patrones podrían tener paralelos en otros animales que realizan conductas complejas, como el canto de distintas especies o la carrera de mamíferos. También indicaron que el estudio podría inspirar nuevas soluciones en ingeniería y robótica.

