Ricardo Arriazu se refirió a la flotación del dólar y volvió a insistir en la acumulación de reservas

El economista Ricardo Arriazu sostuvo que la intervención cambiaria debe evitar una apreciación del peso y remarcó que el acceso al crédito será clave para recomponer la confianza

El economista Ricardo Arriazu se refirió al régimen de bandas cambiarias que aplica el gobierno de Javier Milei, basado en la flotación del tipo de cambio. En ese sentido, volvió a remarcar la necesidad de que la administración acumule reservas.

Arriazu sostuvo que el régimen actual constituye una “flotación sucia”, en la que el objetivo de la intervención oficial debe ser impedir que el peso se aprecie. Planteó que el tipo de cambio debería tender a depreciarse para mejorar la competitividad y favorecer la acumulación de divisas. En esa línea, el ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó en la última semana la continuidad del sistema de bandas cambiarias.

El economista explicó que, ante la pregunta sobre quién debería comprar las divisas para sostener la dinámica del mercado, existen dos alternativas: que lo haga el Tesoro, lo que elevaría las reservas brutas sin modificar las netas, o el Banco Central, emitiendo dinero. Para Arriazu, ambos caminos muestran las limitaciones del esquema vigente y la necesidad de fortalecer las cuentas externas.

La acumulación de reservas y el comportamiento de la balanza comercial

Arriazu señaló que la acumulación de reservas podría darse a través de saldos positivos en la cuenta corriente. Esto estaría impulsado por una mejora de la competitividad externa tras una devaluación. El proceso, indicó, permitiría elevar las exportaciones y reducir las importaciones. Sin embargo, citó un estudio del centro Bruegel que muestra que, en 178 países analizados, un aumento rápido del tipo de cambio real reduce la actividad económica e impacta de inmediato en las importaciones, pero no incrementa las exportaciones en el corto plazo.

Con base en esa evidencia, Arriazu advirtió que esos comportamientos “siempre son ignorados”. Agregó que la experiencia de América Latina y el Caribe entre 1980 y 2024 confirma esa tendencia, dado que la región acumuló un saldo negativo equivalente a US$2,47 billones en la cuenta corriente, con solo cinco años de superávit entre 2003 y 2007.

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Un repaso regional y la necesidad de acceder a los mercados

El economista destacó que solo Venezuela y Trinidad y Tobago registraron saldos positivos en la región, mientras que el mayor déficit lo obtuvo Brasil, con US$1,18 billones. Argentina acumuló un déficit de US$196 mil millones en ese período. Sostuvo que, por estos antecedentes, el país no logrará recomponer reservas de manera sostenida mediante la cuenta corriente, sino a través de la cuenta capital, una vez que se restaure la confianza y el gobierno vuelva a acceder al crédito internacional.

Arriazu afirmó que la definición de la política económica será determinante para recuperar el financiamiento voluntario. En esa línea, resaltó que los avances hacia la normalización macroeconómica serán esenciales para consolidar el proceso.

Perspectivas agrícolas y energéticas para 2026 y 2027

El economista señaló que una mejora climática permitiría anticipar cosechas récord de trigo y cebada, junto con buenas perspectivas para maíz, soja y girasol. Según su cálculo, esto podría elevar el valor de la producción en más de US$5.000 millones, cifra mayor si se consideran las subas recientes de precios internacionales.

En materia energética, proyectó un saldo favorable de US$4.000 millones para 2026 y de US$7.000 millones para 2027. Esto contribuiría a mejorar la balanza comercial, incluso con un incremento de las importaciones asociado al crecimiento del sector.

Confianza, estabilidad y la necesidad de evitar nuevas corridas

Arriazu sostuvo que para restaurar la confianza será necesario recomponer los equilibrios macroeconómicos. También lo sería para generar condiciones que desincentiven apuestas contra el peso. Consideró que quienes especulen con una devaluación “alguna vez deben perder”, para evitar nuevas corridas en 2026 y 2027.

El economista destacó que la asistencia financiera de Estados Unidos puede ser útil como solución de liquidez. Sin embargo, subrayó que no reemplaza la necesidad de una gestión prudente de las variables económicas. En ese sentido, afirmó que el desafío central será no cometer errores que comprometan la estabilidad alcanzada.

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