La falta de recursos en el municipio de Ramallo paralizó obras, servicios y mantenimiento en distintas áreas. Trabajadores denuncian atrasos, recortes y malestar general, mientras el conflicto político escala hasta el Concejo Deliberante.

La crisis financiera que atraviesa el municipio de Ramallo comienza a mostrar sus consecuencias más visibles. La falta de fondos, insumos y maquinaria ha provocado la paralización de numerosas áreas municipales, afectando tanto a los servicios públicos como al desarrollo de obras en los barrios. La situación se agrava por el creciente malestar de los trabajadores, quienes denuncian recortes, falta de planificación y atrasos en los pagos a proveedores.
En distintas dependencias, la actividad se ha reducido al mínimo. Obras Públicas es uno de los sectores más golpeados: la suspensión de horas extras, la escasez de materiales y la falta de mantenimiento de la maquinaria han detenido los trabajos en marcha. No hay reemplazo de luminarias LED, ni instalación de semáforos, ni continuidad en el sistema de cámaras de seguridad, mientras que algunos tótems instalados en localidades permanecen inactivos o fuera de uso.
A esto se suma la deuda millonaria del municipio con proveedores, que en algunos casos acumulan hasta ocho meses de facturas impagas. Varias empresas proveedoras de materiales, vehículos o servicios técnicos ya evalúan acciones legales para reclamar los montos adeudados. Según fuentes municipales, el desfinanciamiento se debe en parte al recorte en el pago de tasas por parte de grandes empresas, aunque desde distintos sectores sostienen que el gasto corriente del municipio sigue siendo excesivo y mal administrado.
El impacto también alcanza al parque automotor municipal, que se encuentra prácticamente paralizado. Los contratos de alquiler de vehículos fueron cancelados, dejando sin movilidad a distintas reparticiones. Tampoco se están reparando las máquinas viales ni las ambulancias de las unidades sanitarias locales, debido a que los talleres se niegan a trabajar sin garantías de cobro.
El malestar de los trabajadores municipales crece día a día. La suspensión de horas extras —que representaban un refuerzo clave en los ingresos de muchos empleados— y la falta de tareas disponibles han generado un clima de incertidumbre. “No hay trabajo, no hay insumos y no se arregla nada”, expresaron algunos empleados consultados.
En el plano político, el ajuste también se siente. El intendente Mauro Poletti impulsa una política de reducción del gasto que incluye recortes de programas, despidos de contratados y cierre de cooperativas de trabajo. En las últimas semanas, trascendieron denuncias por presiones laborales y cambios en distintas áreas, especialmente en el Área de Género y Diversidad, donde profesionales y trabajadoras denunciaron persecución y desmantelamiento del equipo técnico.
El conflicto llegó al Concejo Deliberante, donde este jueves se debatirá la situación de dicha área y las medidas adoptadas por el Ejecutivo.

