El sacerdote Paco Olveira fue liberado tras ser golpeado por las fuerzas de seguridad durante la protesta que se realiza cada miércoles en reclamo de mejoras en los haberes

Una vez más, la marcha de jubilados que se realiza todos los miércoles frente al Congreso terminó en incidentes y denuncias por represión. Las fuerzas de seguridad, bajo la órbita de la ministra y senadora electa Patricia Bullrich, desplegaron un fuerte operativo contra los manifestantes. El accionar policial derivó en la detención del sacerdote Francisco “Paco” Olveira y de otro manifestante identificado como Fidel Tomás Bravo.
El padre Paco, de presencia habitual en estas marchas, había acudido al lugar para acompañar la movilización con un rezo. Según relataron testigos, los efectivos le pidieron que se retirara. Tras un breve intercambio, comenzó un forcejeo que terminó con su arresto y con el de Bravo.
“Nos empujaron como si fuéramos un trapo de piso”
“Nos empezaron a empujar como si fuéramos un trapo de piso. Nos pegaron, lo agarraron a Fidel para llevárselo preso, y si no iba, se lo llevaban a él. Luego pusieron sus pies sobre las cabezas, nos esposaron y nos metieron al móvil”, relató el padre Paco luego de recuperar la libertad.
El sacerdote, conocido por su compromiso con causas sociales y por acompañar cada miércoles la Mesa Ecuménica junto a jubilados y trabajadores del Hospital Garrahan, permaneció detenido durante varias horas antes de ser liberado. “Lo único que sabe hacer este gobierno es reprimir. Por más que haya un porcentaje de gente a la que no le importe lo que le pasa a los jubilados, a los pobres o a los discapacitados, hay otros que sí, y son ellos los que salen a la calle”, denunció.
Un miércoles de tensión
La movilización tenía como fin reiterar los reclamos por un aumento en los haberes y expresar el rechazo a los vetos presidenciales. Sin embargo, el operativo policial impidió el desarrollo normal de la manifestación. Los presentes denunciaron el uso excesivo de la fuerza y la instalación de vallados que bloqueaban el acceso a la zona del Congreso.
“Hoy voy a participar de la marcha y después a rezar, como hacemos siempre”, había dicho el padre Paco antes de retirarse del lugar.

