Sarkozy fue liberado tras casi tres semanas detenido por el presunto financiamiento libio de su campaña electoral. No podrá salir del país y seguirá bajo supervisión judicial.

Nicolas Sarkozy fue liberado este lunes de la cárcel de La Santé, en París, y quedó bajo libertad condicional con supervisión judicial. La medida fue autorizada por el Tribunal de Apelaciones, que aceptó la solicitud de la fiscalía. El exmandatario no podrá salir del país mientras continúe el proceso judicial por el presunto financiamiento libio de su campaña presidencial.
La decisión se conoció luego de una audiencia en la que Sarkozy participó por videollamada junto a su abogado Jean-Michel Darrois. Durante su estadía en prisión, había permanecido aislado del resto de los presos por amenazas de muerte y cumplió 20 días detenido.
El expresidente, condenado a cinco años de prisión por conspiración, fue arrestado de inmediato tras conocerse la sentencia. La Justicia lo acusa de haber permitido contactos de sus colaboradores con el régimen libio de Muammar Khadafi para obtener fondos ilícitos durante la campaña electoral de 2007. Su detención fue considerada sin precedentes en la historia política francesa y europea.
Desde la cárcel, Sarkozy declaró: “Sé que este no es el lugar para debatir los méritos de mi caso. Pero nunca tuve la idea, ni la descabellada intención, de pedirle dinero al señor Khadafi. Y jamás confesaré algo que no hice”. Además, calificó su experiencia como “dura” y “agotadora”. “Nunca imaginé llegar a los 70 años e ir a prisión. Es una prueba impuesta. Es dura, muy dura. Deja huella en todos los presos porque es agotadora”, expresó.
En la audiencia de este lunes estuvieron presentes Carla Bruni, su esposa, vestida de negro, y su hijo Jean Sarkozy. Su hija menor, Giulia, no asistió. Los abogados del exmandatario sostuvieron que la detención representó “una gran fuente de sufrimiento y dolor” y reclamaron su liberación. “El presidente, aunque es un hombre fuerte, robusto y valiente, ha sufrido mucho”, afirmó Darrois. Su colega Christophe Ingrain añadió: “Es la detención la que constituye una amenaza para Nicolas Sarkozy, no al revés”.
Durante su reclusión, Sarkozy recibía más de cien cartas diarias, lo que generó complicaciones logísticas para el personal penitenciario. Según su defensa, los abogados debían retirar diariamente sacos con correspondencia revisada por seguridad.
La liberación del exmandatario reabrió el debate político en Francia. “¡Es indignante!”, sostuvo el diputado Sylvain Maillard, mientras que François Ruffin consideró que “Nicolas Sarkozy debería permanecer en prisión el mayor tiempo posible”. En contraposición, el dirigente conservador Xavier Bertrand señaló: “Si sale cuanto antes, creo que alegrará a mucha gente”.
Con esta resolución, el expresidente francés seguirá bajo supervisión judicial, a la espera de la evolución del proceso por corrupción y financiamiento ilegal de su campaña presidencial.
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