El ministerio de Salud bonaerense informó 181 casos confirmados de coqueluche y cinco fallecimientos. Las autoridades alertaron que la cobertura de vacunación se mantiene por debajo de la meta en todas las regiones sanitarias.

El Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires alertó sobre un incremento de casos de coqueluche —también conocida como tos convulsa— durante 2025, con un total de 181 diagnósticos confirmados y cinco fallecimientos. Además, advirtieron que la cobertura de vacunación se encuentra por debajo de los niveles esperados en todas las regiones sanitarias.
Según el último Boletín Epidemiológico bonaerense, con datos hasta el 29 de octubre, se notificaron 783 casos sospechosos de la enfermedad, de los cuales 181 fueron confirmados y 164 permanecen como probables. Hace apenas dos semanas, los casos confirmados eran 63, lo que muestra un crecimiento sostenido en las notificaciones.
El informe detalló que las víctimas fatales tenían entre un mes y dos años de edad. Cuatro de los cinco niños fallecidos estaban en condiciones de recibir la vacuna pero no contaban con inmunización registrada, mientras que el quinto caso correspondía a un neonato cuya madre no tenía aplicada la dosis correspondiente durante el embarazo.
Las autoridades provinciales remarcaron que en lo que va del año “las coberturas de vacunación contra coqueluche están por debajo de la meta en todas las regiones sanitarias”. La situación genera preocupación por el impacto que tiene esta enfermedad respiratoria aguda, especialmente en bebés y niños pequeños, el grupo más vulnerable ante la bacteria Bordetella pertussis, causante del cuadro.
Qué es el coqueluche
El coqueluche, tos convulsa o pertussis, es una enfermedad bacteriana altamente contagiosa y prevenible mediante vacunación que afecta el tracto respiratorio. Aunque su letalidad general es baja —entre 0,2% y 0,3%—, la mayoría de los casos graves y mortales se concentran en lactantes menores de un año.
La enfermedad presenta tres etapas sucesivas. La primera, llamada fase catarral, se asemeja a un resfrío común, con tos y congestión nasal. Luego se desarrolla la fase paroxística, caracterizada por ataques intensos de tos seguidos de una inspiración profunda que produce un silbido conocido como “estridor inspiratorio”. En esta etapa también puede presentarse vómito posterior a los episodios.
En los recién nacidos y lactantes menores de seis meses, son frecuentes los cuadros de cianosis y apneas. Finalmente, en la fase de convalecencia, los síntomas disminuyen gradualmente hasta desaparecer.
Las complicaciones más graves se registran en bebés menores de seis meses e incluyen bronconeumonía, convulsiones, encefalopatía aguda y daño cerebral permanente. En adolescentes y adultos con inmunidad previa —por vacunación o infección pasada—, la enfermedad suele manifestarse con síntomas leves o una tos persistente.
El Ministerio de Salud recordó la importancia de cumplir con el esquema de vacunación obligatorio, que incluye dosis a los 2, 4 y 6 meses de vida, refuerzos a los 18 meses y 6 años, y una dosis adicional para mujeres embarazadas en cada gestación.

