Seis de cada diez personas piden que la inteligencia artificial sea regulada por el Estado, según una encuesta bonaerense

Un relevamiento de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires reveló que el 60% de los usuarios considera necesaria una regulación estatal y que casi el 30% tuvo experiencias negativas con la IA.

Seis de cada diez personas piden que la inteligencia artificial sea regulada por el Estado, según una encuesta bonaerense
La inteligencia artificial, en la mira de los bonaerenses.

La Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires presentó los resultados de una encuesta sobre el uso y las percepciones en torno a la inteligencia artificial (IA). El informe reveló que el 60% de los consultados considera que el Estado debe proteger a la ciudadanía frente a los posibles riesgos asociados a esta tecnología, mientras que casi el 30% manifestó haber tenido experiencias negativas.

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El relevamiento fue elaborado por el organismo que encabeza Guido Lorenzino, con el objetivo de conocer las opiniones, los riesgos y las oportunidades vinculadas al desarrollo de la IA. Los datos reflejan una adopción creciente de estas herramientas, pero también evidencian preocupación por sus consecuencias y limitaciones.

Según el informe, siete de cada diez personas utilizan inteligencia artificial habitualmente: el 31% lo hace todos los días y el 40% algunas veces por semana. Los usos más frecuentes están orientados al trabajo (26,6%) y al estudio (25,8%), seguidos por consultas personales (20,7%), temas de salud o bienestar (12,6%) y entretenimiento (12,4%).

La mayoría de los usuarios encuestados califica su conocimiento sobre IA en un nivel medio (39,51%), ya que utilizan ciertas funciones sin conocer en profundidad todas sus posibilidades. ChatGPT aparece como la herramienta más utilizada, con un 36,4% de menciones.

Percepciones y valoraciones

En cuanto a las emociones que genera la inteligencia artificial, el 75% expresó sentimientos positivos, principalmente curiosidad, entusiasmo y confianza. Solo un 22% manifestó percepciones negativas, como desconfianza o indiferencia.

Respecto a su utilidad, un 23,3% considera que la IA ayuda a ahorrar tiempo y un 21,2% sostiene que mejora la productividad, aunque un 19,2% la ve como una fuente de dependencia tecnológica.

Entre quienes no utilizan IA —alrededor del 29%—, las principales razones fueron la falta de interés (32,9%), la preocupación por la privacidad (21,5%) y la desconfianza (19%).

El estudio mostró que el 54% de los usuarios no tuvo experiencias negativas, mientras que un 26% sí las sufrió y un 20% no pudo determinarlo con certeza. Entre los problemas más mencionados se destacan las respuestas incorrectas o inexactas (37%), la falta de cumplimiento de expectativas (26%), las dificultades técnicas (20,8%) y las preocupaciones por la privacidad (13%).

Pedido de regulación estatal

Uno de los resultados más significativos del relevamiento fue el amplio consenso sobre la necesidad de una regulación. El 56,59% de los encuestados cree que el Estado debe establecer normas que protejan los derechos de las personas, mientras que un 17,56% apoya una regulación parcial. Solo el 13,17% se manifestó a favor de que la IA funcione sin controles.

“El avance de las IA nos pone ante un panorama complejo y dinámico, donde este uso cada vez más generalizado también convive con notables desigualdades en el acceso, el conocimiento técnico y la capacidad de aprovechar sus potencialidades. En este contexto vemos que buena parte de la ciudadanía no reclama la limitación de su desarrollo, sino el control de sus efectos por parte del Estado, bajo criterios de justicia, equidad y defensa de los derechos humanos”, expresó Guido Lorenzino.

Con estos resultados, la Defensoría del Pueblo bonaerense busca impulsar el debate sobre la regulación de la inteligencia artificial, en un escenario donde el uso cotidiano de estas tecnologías crece de forma acelerada, junto con los desafíos éticos y sociales que plantea.

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