Sindicalistas de ATE y APyT irrumpieron en la Dirección Médica y del Garrahan. Desde el hospital denunciaron un accionar violento y aseguraron que el conflicto responde a intereses políticos.

Un grupo de sindicalistas y militantes de izquierda tomó este viernes las oficinas de la Dirección Médica del Hospital Garrahan, en el marco de un conflicto por los descuentos salariales aplicados durante los paros recientes. La protesta derivó en la retención del personal y en la interrupción parcial del funcionamiento institucional.
Fuentes del hospital confirmaron que miembros de los gremios ATE y APyT ingresaron por la fuerza al edificio de la dirección, en una acción que las autoridades calificaron como “violenta y extorsiva”.
Reclamo gremial y respuesta institucional
Según el Consejo de Administración del centro pediátrico, los descuentos fueron aplicados “por días no trabajados durante los paros”, conforme a la normativa vigente y a la política de presentismo que rige para todo el personal. “El accionar violento surge porque se cumplieron las reglas que alcanzan a todos los empleados del sistema”, señalaron.
Las autoridades agregaron que la protesta “deja en evidencia que no se trata de una reivindicación laboral legítima, sino de una maniobra política con el objetivo de paralizar la gestión”.
Denuncian fines políticos en la medida de fuerza
En el mismo comunicado, el Consejo de Administración expresó que “un sector de la izquierda intenta imponer sus intereses partidarios dentro del hospital, poniendo en riesgo la atención de miles de chicos”. Añadieron que “no se permitirá que prácticas de presión, violencia y apriete gremial se conviertan en método de funcionamiento”.
Pese a la toma, la dirección aseguró que el hospital continúa prestando servicios con normalidad y que “el presupuesto está garantizado, los bonos remunerativos para el personal se mantienen y las obras por más de 30 mil millones de pesos avanzan con financiamiento propio”.
Compromiso con la atención y defensa institucional
El comunicado concluye reafirmando el rol del Garrahan como “una institución al servicio de los niños y sus familias”. “No es un espacio de militancia ni un botín gremial. Vamos a seguir defendiendo su misión, su prestigio, al equipo médico y, sobre todo, la atención de los pacientes”, subrayan las autoridades.
El conflicto gremial sigue abierto y, mientras se esperan definiciones sobre los descuentos, la dirección busca garantizar la continuidad de la atención en el principal hospital pediátrico del país.

