LAS OTRAS VÍCTIMAS DEL BRUTAL ACCIDENTE

LEANDRO CORIA Y YAMILA TOSCO

En el trágico accidente ocurrido el pasado sábado a la madrugada, que dejó como saldo la muerte de Carmen Montes y por el que Miguel Arroyo está peleando por su vida en el hospital, tuvo otros lesionados, Leandro Coria y Yamila Tosco, que recibieron fracturas, cortes y hematomas por todo el cuerpo. Ambos coinciden en que la camioneta venía a alta velocidad.

De la redacción de El Norte
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Jeremías Nicolás Ramírez, de 20 años, conducía la camioneta Amarok que en la madrugada del sábado protagonizó un múltiple choque y terminó con el saldo del fallecimiento de Ramona del Carmen Montes, de 40 años, y lesiones de carácter grave en perjuicio de Miguel Arroyo, de 37 años, quien fue sometido a una intervención quirúrgica para extraerle un coágulo, y permanece internado en estado de sedación. Tras el impacto, Ramírez abandonó la camioneta y minutos después habría sido interceptado por un móvil policial cuando, junto a un familiar, iba –supuestamente– a presentarse en la Comisaría.

Pero Miguel y Carmen no fueron las únicas víctimas de este siniestro vial. Hubo más lesionados producto de la colisión en la que participaron cuatro vehículos. También Leandro Coria y Yamila Tosco resultaron con graves lesiones y brindaron su testimonio a nuestro medio.



Coria

“Esa camioneta iba fácil a 150 km/h, nunca atinó a frenar”, contó a EL NORTE Leandro Coria. “Yo estaba estacionado frente al supermercado y la verdad, hoy agradezco que estoy vivo, porque me contaron cómo hizo mi cuerpo en el momento que Ramírez me choca. La gente pensó que yo estaba muerto también”, agregó sobre esa fatídica noche en que lo embistieron.

Sobre su estado de salud contó: “Hoy estoy con fractura de clavícula de la cual necesito cirugía, tengo cortes en la ceja con saturación, golpes en la cara en la que la mitad no tengo sensibilidad. Doy gracias a Dios que puedo estar hablando con ustedes, que lo mío con una operación y reposo vamos a andar bien. Lo triste es por la chica que falleció y por Miguel que está peleando por su vida. Ahora el niño que hizo semejante desastre está en su casa como si nada hubiera pasado.”



Leandro, al igual que otros testimonios, también vio a la camioneta llegar rápido. “Sentí el ruido y vi por el retrovisor del auto que venía una camioneta a alta velocidad y luego siento los impactos, pierdo el conocimiento y despierto en el hospital. Ramírez también me choca a mí y después su camioneta queda a 10 o 15 metros de mi auto”, contó.

Yamila

Otra de las víctimas de este terrible accidente fue Yamila Mosto, vecina de Ramallo que había llegado a la ciudad para divertirse y terminó en medio de una tragedia. “Estaba en la vereda del boliche, recién había salido, me había cruzado a la vereda esperando un remís con una amiga y mirábamos para Savio esperando el auto. En eso veíamos cómo venía la camioneta a fondo, nunca me imaginé que iba a pasar lo que pasó. A todo el mundo le llamó la atención la velocidad en que venía la camioneta, todos mirábamos lo mismo porque no era algo normal, menos en una avenida y a la salida de un boliche. Vi la camioneta y fueron como dos segundos que después explotó todo. El auto no lo vi porque estaba observando la Amarok que fue lo que más me llamó la atención y de golpe volé contra la pared, caí boca abajo y cuando levanté la cara estaba el auto con una chica fallecida”, expresó la joven recordando el terrible momento.

Fue todo tan repentino que Yamila no entendía lo que pasaba, no sabía lo que la había golpeado “No sé si fue el auto lo que me chocó o una rueda que salió despedida. Yo solo siento el golpe y cuando levanté la cara estaba la piba muerta. Sentía ruidos pero estaba aturdida, no entendía nada, tenía miedo, no sabía qué pasaba. Fue tremendo porque nunca pensé que iba  a pasar algo así, yo no estaba en medio de la calle ni nada por el estilo, estaba en la vereda, tranquila. Por suerte, dentro de todo la puedo contar”, contó. Respecto a las lesiones que le quedaron, dijo: “Yo tengo puntos en la cabeza, golpes en la cadera y las piernas, ahora me tengo que hacer ver porque me duele mucho cuando camino, cortes en la nariz, la boca. Por lo de la cabeza tengo que ir a ver a un neurólogo”, agregó.



Sobre cómo siguió todo contó: “Primero vinieron dos ambulancias que atendieron a la chica y se dieron cuenta de que estaba fallecida. Yo la camioneta no la vi más. Me atendieron en una tercera ambulancia, un amigo me corrió para la pared, me decía que me quede tranquila, pero me salía sangre por todos lados. Me sentía mal, pensé que me estaba muriendo, me ahogaba, en ese momento sentí que no la iba a contar. Recuerdo que cuando vi a la chica empecé a gritar que estaba muerta, me agarró un ataque”.

Dos víctimas más de una tragedia que sigue repercutiendo en la ciudad. Mientras tanto, Miguel Arroyo sigue peleando por su vida en la Sala de Terapia Intensiva del hospital.

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