Pablo Laurta, el femicida de Córdoba, había borrado el apellido de su padre un año antes del doble crimen

Pablo Laurta, fundador de la organización “Varones Unidos”, había obtenido autorización judicial para eliminar el apellido de su padre alegando una infancia de maltrato. Entre los testigos que declararon a su favor estaban sus futuras víctimas.

Pablo Laurta femicida Córdoba

Un año antes de asesinar a su expareja, Luna Giardina, y a su suegra, Mariel Zamudio, el acusado Pablo Laurta había logrado eliminar el apellido de su padre de su identidad. La Justicia de Córdoba lo autorizó en marzo de 2024, tras un proceso iniciado dos años antes en el que argumentó haber sufrido “maltrato psicológico y físico” durante su infancia. El expediente, revelado por el diario La Voz, suma un elemento oscuro y premonitorio al perfil del hombre que fundó la organización “Varones Unidos”.

Según el fallo, el entonces Pablo Daniel Rodríguez Laurta pasó a llamarse oficialmente Pablo Daniel Laurta. En su presentación, sostuvo que había cortado toda relación con su padre, Luis Edinson Rodríguez, al cumplir los 18 años. “Los recuerdos que tiene de su padre son sumamente negativos, recuerdos que incluyen maltrato tanto psicológico como físico”, expresa el documento judicial.

Testigos que luego serían víctimas

Uno de los aspectos más inquietantes del expediente es que entre los testigos que declararon a favor de Laurta estaban sus futuras víctimas. Luna Giardina y su madre, Zoraida Mariel Zamudio, confirmaron ante la Justicia que él no usaba el apellido Rodríguez “por la mala relación con su padre”. En aquel momento, sus palabras reforzaron el argumento del supuesto pasado de violencia familiar.

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Sin embargo, esa versión fue desmentida recientemente por la madre del acusado, Estrella Laurta, quien aseguró que su exmarido “era un hombre tranquilo, un padre presente, no era alguien que gritara”. “Mi hijo tuvo una infancia entre algodones”, expresó. Según relató, el argumento del maltrato fue una excusa: “Cuando su padre leyó los fundamentos del juicio, casi tuvo un infarto porque no podía creer lo que estaba leyendo”.

Una ONG con un discurso de doble fondo

En el expediente también figura la descripción que el propio Laurta hizo sobre su organización “Varones Unidos por una Masculinidad Positiva”. Allí explicó que su objetivo era “ayudar a jóvenes sin figura paterna positiva”, utilizando ese argumento como refuerzo de su historia personal y del pedido de cambio de identidad. La Justicia le concedió el trámite sin objeciones, sin imaginar que un año después sería protagonista de uno de los femicidios más estremecedores de los últimos años en Córdoba.

La historia de Pablo Laurta expone un contraste entre el discurso público de asistencia y contención que promovía a través de su ONG y la violencia que finalmente ejerció sobre las mujeres más cercanas a su vida. El expediente judicial, sumado a los testimonios y contradicciones familiares, dibuja el retrato de un hombre que construyó una identidad falsa para ocultar un perfil violento que, con el tiempo, terminó por manifestarse de la forma más brutal.

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