Un informe indica que casi 8 de cada 10 mujeres y personas LGBTIQ+ están peor económicamente con respecto a 2024 en Gran Rosario y Santa Fe. Los resultados de las encuestas dan cuenta de “dificultades laborales, endeudamiento y notorios malestares de salud mental que aquejan a esa población como consecuencia de ‘la feminización de la pobreza’” que se profundiza, entre otros factores e índices relevados.

De la Redacción de EL NORTE
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“Deudas, préstamos y pluriempleo” son algunas de las situaciones reveladas por un informe socioeconómico que indica que el 76% de las mujeres y personas LGBTIQ+ “están peor económicamente con respecto a 2024”, en Gran Rosario y Santa Fe. Se trata de datos que sur gen de una encuesta realizada por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi), sobre el impacto de la crisis económica en mujeres y disidencias sexo-genéricas. El relevamiento fue llevado a cabo a través de una investigación participativa que recoge información y testimonios de la realidad actual en esas regiones de la referida provincia.
Los resultados de las encuestas dan cuenta de “dificultades laborales, endeudamiento y notorios malestares de salud mental que aquejan a esa población como consecuencia de ‘la feminización de la pobreza’ acentuada durante el actual gobierno mileísta”, sostiene el reporte.
Sofía Botto, directora del ISEPCi, señaló que el relevamiento obtuvo un total de 378 respuestas, de las cuales el 95% está compuesta por mujeres y el 5% restante por personas trans y no binaries. Las edades de las personas encuestadas van de 25 a 44 años.
Al dar cuenta de algunos de los resultados, el informe indica que el 62% tiene personas a cargo (personas mayores o personas con discapacidad); mientras que el 53% son jefas de familia. “Es decir que sus ingresos solventan la gestión del hogar”. Además, agrega que “el 70% realiza una actividad económica, lo que no supone un empleo estable”; y el 55% manifiesta no tener trabajo, aunque realiza actividades informales (emprendimientos o trueque).
PANORAMA COMÚN
Los datos también indican que el 45% realizó nuevas actividades en el último año (trabajos de cuidado, venta de productos o de bienes que tenían en sus hogares); mientras que el 27% de las personas encuestadas “están pluriempleadas, con dos, tres o más trabajos, lo cual no garantiza la cobertura de los gastos mínimos”.
En tanto, el 68% —según el informe— debió contraer préstamos o efectuar pagos con tarjetas de crédito para cubrir gastos diarios. “Aquí se observa el endeudamiento con créditos otorgados por billeteras virtuales o prestamistas barriales. A lo que se añade el no pago de impuestos y servicios o el pedido de ‘fiados’”.
Por otra parte, el 85% manifiesta haber modificado sus hábitos de compras.
El “ajuste” se efectúa en indumentaria y alimentos. “La mayoría de los gastos se remiten a la compra de alimentos, lo que se asocia al endeudamiento”.
Otro de los datos indica que “el 85% no puede ahorrar”. Sumado a ello, “docentes, jubiladas, estudiantes y personas que cuentan con algún tipo de ayuda social forman parte de la población que acude a comedores sociales”.
Con todo, el informe da cuenta de que “el 76% manifestó encontrarse ‘peor’ en relación con el año pasado.
“El grueso de las personas encuestadas expresaron sentir preocupación, angustia, cansancio, estrés, agotamiento, soledad y desesperanza o falta de expectativas hacia el futuro”.

