La iniciativa es organizada por ATTTA y Orgullo San Nicolás. La convocatoria es en la Plaza Belgrano –de Moreno y Lavalle– desde las 15:30 con distintas actividades para luego partir en movilización a las 18 hacia el Parque San Martín. Se trata de la séptima edición local. “Marchamos por una sociedad más justa, diversa y libre de violencias”, expresaron las organizaciones convocantes.

De la Redacción de EL NORTE
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Bajo la consigna «Frente al odio y la violencia, ¡más orgullo!», colectivos LGBT+ de nuestra ciudad invitan a movilizarse en un marco de color, diversidad y reclamo de derechos el próximo 8 de noviembre.
La ‘previa’ de la séptima edición de la marcha será en la Plaza Belgrano –de Moreno y Lavalle– desde las 15:30 con distintas actividades para luego movilizarse a las 18:00 hacia el Parque San Martín. La iniciativa es organizada por ATTTA y Orgullo San Nicolás.
«Porque nuestros derechos no se negocian, porque el orgullo es memoria y lucha, y porque no vamos a dar ni un paso atrás. San Nicolás marcha por una sociedad más justa, diversa y libre de violencias», expresaron en redes sociales las organizaciones convocantes.
Yohana Montiel desde ATTTA San Nicolás indicó en diálogo con EL NORTE: «Todas las personas están invitadas a la séptima Marcha del Orgullo de San Nicolás. Más que nunca necesitamos salir a la calle, que la gente nos acompañe para cuidar los derechos adquiridos que tanto nos costaron y que hoy nos los quieren quitar. Seguimos siendo el colectivo más vulnerado. Vamos por una ley antidiscriminatoria, dado que este gobierno es racista, fascista, discriminador. Necesitamos leyes sobre VIH e integral trans. Exigimos que dejen de matarnos. Los invitamos a las calles a hacernos ver, a apoyar y defender los derechos». Y agregó: «El sábado de la semana pasada mataron a otra compañera en Venado Tuerto. Todo esto está vinculado a los discursos de odio y homofóbicos que circulan, sobre todo desde el Gobierno. Necesitamos tener un trabajo registrado, la implementación del cupo laboral en la ciudad; eso mejora la calidad de vida, y sobre todo en nuestro colectivo».
Ayer tuvo lugar, entre la agenda más destacada de esta actividad en nuestro país, la Marcha del Orgullo de Rosario, con cientos de participantes.
CRÍMENES DE ODIO
Como dio cuenta este medio, según el último informe del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+, entre el 1 de enero y el 30 de junio de este año, en Argentina ocurrieron 102 crímenes de odio en los que la orientación sexual, la identidad y/o la expresión de género de las víctimas fueron utilizadas como pretexto discriminatorio para la vulneración de derechos y la violencia hacia ellas. Esta cifra implica un alarmante incremento del 70% en comparación con el mismo período del año anterior, en el que se habían contabilizado 60 casos.
El relevamiento también nota que, como ocurre todos los años, las más afectadas fueron las mujeres trans, que representan el 70,6 % de los casos (72); luego les siguen los varones gay cis con el 16,7 % (17) de los casos; las lesbianas con el 6,9 % (7); los varones trans con el 4,9 % (5); y personas no binaries con el 1 % de los casos.
Por otro lado, el 16,7 % de los casos (17) corresponden a lesiones al derecho a la vida, es decir, asesinatos, suicidios y muertes por violencia estructural, que el informe describe como “de casos en los que la vulneración sistemática e histórica de derechos generó condiciones materiales de precariedad que hicieron evitables esas muertes”. El 83,3 % restante de los casos (85) corresponden a lesiones al derecho a la integridad física, es decir, situaciones de violencia física que no terminaron en muerte, que incluyen los intentos de suicidio.
“Los datos relevados evidencian que en el 35,3 % de los casos (36), los hechos fueron cometidos por particulares y en el 64,7 % restante (66), el Estado aparece como responsable directo de estas violencias, de los cuales en 54 (52,9 % del total general), la violencia fue ejecutada por personal de las fuerzas de seguridad en ejercicio de sus funciones, configurando graves situaciones de violencia institucional”, señala el informe y concluye: «Estos datos permiten afirmar que, lejos de brindar protección, el Estado se configura como uno de los principales agentes reproductores de violencia hacia la diversidad sexual, ya sea por acción directa o por inacción ante situaciones de exclusión y maltrato estructural».

