El actor falleció este martes a los 89 años en Utah. En 1966 se retiró seis meses en España, en busca de paz y reconexión familiar, antes de consolidarse como una de las grandes figuras de Hollywood.

El actor Robert Redford murió este martes a los 89 años en su residencia de Utah, Estados Unidos, dejando una carrera que marcó la historia del cine mundial. Sin embargo, pocos recuerdan que en 1966 decidió alejarse de Hollywood y vivir durante seis meses en la sierra de Mijas, España, en un intento por reencontrarse consigo mismo y con su familia.
Según Vanity Fair, el retiro fue consecuencia de un momento de incertidumbre personal y profesional. Redford arrastraba la pérdida de su madre y de su primogénito, además de dificultades en su matrimonio con Lola Van Wagenen. Frustrado también por no encontrar aún un papel que lo consolidara en la industria, optó por mudarse con su familia a una casa blanca sin electricidad ni agua corriente, rodeada de naturaleza y con un entorno ideal para la vida sencilla.
Durante aquellos meses en Málaga, Redford pintó, recorrió descalzo los alrededores, se mezcló con los vecinos en los pequeños comercios de Mijas y Fuengirola, y hasta participó de las procesiones de Semana Santa. El actor también paseaba en una vieja moto y disfrutaba de la tranquilidad que le ofrecía la región, lejos del bullicio de Hollywood.
La calma terminó cuando amigos y conocidos de la industria descubrieron su refugio, lo que motivó el regreso de la familia a Estados Unidos. Según la biografía escrita por Michael Feeney Callan, ese paso por España fue clave para su renacer artístico: poco después llegaron papeles protagónicos en películas como Descalzos por el parque junto a Jane Fonda y Dos hombres y un destino con Paul Newman.
Con el tiempo, Redford se convirtió en una de las estrellas más influyentes del cine, trabajando con directores como Sydney Pollack y creando en 1979 el Sundance Institute, que dio origen al prestigioso Festival de Sundance. Su trayectoria incluyó clásicos como All the President’s Men, The Candidate y Ordinary People, filme que le valió un Oscar como director.
Más allá de la pantalla, el actor dejó un legado de compromiso con la naturaleza y el cine independiente. Recibió un Oscar honorífico en 2002 y la Medalla Presidencial de la Libertad en 2016. Su muerte marca el cierre de una etapa en la historia del cine contemporáneo y de una vida en la que incluso un año en la sierra española se convirtió en símbolo de transformación y búsqueda personal.

