Mes de la Prevención del Suicidio: especialistas remarcan la importancia de hablar, acompañar y generar redes

UNA EFEMÉRIDE PARA DERRIBAR ESTIGMAS Y PROMOVER ACOMPAÑAMIENTO Y CUIDADO

EL NORTE consultó a psicólogos y referentes de la salud mental, quienes destacaron la importancia de escuchar, detectar señales de alarma y fortalecer los vínculos comunitarios. Las limitaciones en el acceso a la salud mental aparecen entre los principales obstáculos en el abordaje de la problemática.

De la Redacción de EL NORTE
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El suicidio constituye una problemática de salud pública de gran magnitud y suele estar rodeado de estigmas y tabúes. Según la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, más de 720.000 personas mueren cada año en el mundo por esta causa, siendo la tercera entre los jóvenes de 15 a 29 años. En América se notifican en promedio 98.000 muertes anuales, con una marcada prevalencia en varones. El 10 de septiembre se conmemoró el Día Mundial de la Prevención del Suicidio. En Argentina, las cifras son igual de preocupantes: el Ministerio de Salud de la Nación indica que un adolescente se suicida cada día en el país, y que se trata de la segunda causa de muerte en chicas y chicos de entre 10 y 19 años.

Además, la OMS advierte que por cada suicidio consumado existen entre 10 y 20 intentos previos, lo que amplifica la importancia de detectar señales de alerta a tiempo.

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Los especialistas coinciden en que la prevención es posible mediante intervenciones oportunas, de bajo costo y basadas en evidencia, que incluyan fortalecer vínculos comunitarios, restringir el acceso a medios letales y fomentar la detección temprana.

Señales de alarma y poblaciones vulnerables

En diálogo con EL NORTE, la psicóloga social Erika Martínez explicó que las señales pueden ser múltiples, pero suelen manifestarse en la vida cotidiana. “Es importante prestar atención a cambios de conductas: descuido de la higiene, aislamiento o frases como ‘ya no puedo más’”, advirtió. También remarcó que los jóvenes muestran cada vez más vulnerabilidad ante esta problemática, en un contexto atravesado por crisis sociales y falta de redes de apoyo.

El psicólogo Pablo Correa, de PRODENyA, consultado por este medio coincidió en la importancia de observar los cambios de conducta y sumó que “el estado de ánimo sostenido en tristeza, el retraimiento o los mensajes en redes sociales son señales de alarma que nunca deben desestimarse. Muchas veces lo que se dice es un pedido de ayuda”.

En la misma línea, Sebastián Holc -director de Promoción y Cuidados de la Salud Mental y los Consumos Problemáticos del Ministerio de Salud de Buenos Aires- sostuvo a EL NORTE que el suicidio debe pensarse desde una perspectiva compleja que incluya lo social y lo comunitario, ya que “no siempre las señales son evidentes ni se limitan a un diagnóstico psiquiátrico”.

Correa agregó que, aunque el suicidio puede atravesar a toda la población, los adolescentes y los adultos mayores aparecen como grupos especialmente vulnerables. “No hay una causa única, sino múltiples factores que van desde la salud mental hasta el contexto socioeconómico y los consumos problemáticos”, explicó.

El rol de la familia y la comunidad

Martínez destacó que la familia y los amigos cumplen un papel clave en la detección temprana, ya que son quienes primero escuchan frases o notan cambios de conducta. Subrayó la importancia de “no minimizar ni juzgar”, sino escuchar y acompañar.

En el mismo sentido, Correa sostuvo que el acompañamiento familiar es vital, pero insistió en que cuando aparecen ideas suicidas “no alcanza solo con el afecto. Es imprescindible hacer una consulta profesional y articular con el sistema de salud”.

Holc sumó en que la prevención no debe limitarse a la semana previa a una crisis, sino generarse en redes de contención que permitan hablar del sufrimiento en salud mental antes de llegar a situaciones críticas.

Por su parte, Martín Baconsky, psicólogo cognitivo-conductual especializado en psicoeducación y análisis de conducta, resaltó a este medio que escuchar sin juzgar, abrir espacios de diálogo y promover hábitos saludables son estrategias efectivas de prevención en la vida cotidiana.

Salud mental y políticas públicas

Las limitaciones en el acceso a la salud mental aparecen como uno de los principales obstáculos en el abordaje de la problemática. “La salud mental es un derecho y hoy parece un privilegio”, señaló Martínez, quien aseguró que la falta de recursos y dispositivos accesibles limita la prevención.

Correa también advirtió que el acceso está fuertemente condicionado por la crisis económica y social: “Los recursos existen, pero son insuficientes. El hospital, el municipio y PRODENyA reciben casos a diario, pero es necesario reforzar el apoyo económico e institucional para sostener la demanda”.

Holc planteó que la crisis económica y social de los últimos años incrementó los riesgos, sobre todo entre adultos jóvenes, y reclamó políticas públicas nacionales que fortalezcan el primer nivel de atención en los barrios. Baconsky agregó que garantizar profesionales y centros de salud accesibles es clave para reducir la vulnerabilidad, porque un seguimiento temprano “puede salvar vidas”.

Redes sociales, medios y mensajes

El impacto de las redes sociales y los medios es otro punto central. Martínez advirtió que, aunque democratizaron la información, también multiplicaron los discursos de odio y la exposición a noticias irresponsables.

Holc fue contundente: “Los medios suelen comunicar el suicidio de manera amarillista y eso no está bien. Hay que hacerlo de forma responsable y cuidadosa”.

Baconsky coincidió en que informar sin sensacionalismo, resaltar recursos de ayuda y contar historias de recuperación son caminos para que la comunicación contribuya a la prevención y no al estigma.

En la misma línea, Correa pidió evitar la difusión de métodos o causas simplificadas: “El suicidio es multicausal. Los medios deben enfocarse en visibilizar los recursos disponibles y en transmitir que pedir ayuda siempre es posible”.

Los medios de comunicación cumplen un rol clave en la prevención del suicidio. Especialistas subrayan que no se trata de invisibilizar la cuestión, sino de comunicar con responsabilidad, priorizando mensajes preventivos. Difundir señales de alarma, recursos de ayuda y testimonios de acompañamiento permite que la información se convierta en herramienta de protección y concientización social. Así, el periodismo puede aportar a derribar mitos, reducir el estigma y abrir espacios de diálogo que favorezcan la búsqueda de ayuda.

“Tu vida importa”

Consultados por este medio, los especialistas brindaron un mensaje de apoyo a quiénes se encuentran atravesando por un momento difícil. Martínez incentiva la búsqueda de ayuda: “No lo tienen que atravesar solos ni en silencio. La salud mental es un derecho y vale la pena pedir ayuda”. Baconsky reforzó la idea de acompañamiento: “Tu vida importa. Hablar con alguien de confianza y buscar apoyo profesional son actos de valentía”.

Holc, por su parte, insistió en que la prevención se construye colectivamente y requiere de un compromiso social sostenido. Pero además sostuvo que “no solo es importante las estrategias de prevención sino de promoción de la salud mental. Pensar para una comunidad cuáles son las actividades colectivas que puedan aportar a una mejor salud mental”.

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