La empresa suspenderá la producción y otorgará vacaciones de emergencia a partir del 6 de octubre, medida que afecta a 120 empleados y profundiza la preocupación gremial por el futuro de la planta.

La crisis de la empresa Fiplasto vuelve a encender alarmas entre los trabajadores y el gremio que los representa. Este jueves, la firma comunicó oficialmente que suspenderá la producción y otorgará vacaciones de emergencia a partir del 6 de octubre, medida que alcanzará a la totalidad del personal en convenio y fuera de convenio, con excepción de sectores administrativos, portería y despacho de materiales.
El anuncio, que impacta a unos 120 empleados, profundiza la incertidumbre sobre el futuro de la histórica industria de la madera. Juan Cilenzo, representante del Sindicato de Fiplasto, expresó su preocupación: “El ánimo de la gente viene muy mal, se viene trabajando de mala manera, es un problema que viene de arrastre. Desde el año pasado venimos planteando que en las condiciones en que se está trabajando, se va a terminar en un cierre de planta”.
La situación crítica no es nueva. En octubre del año pasado, la empresa despidió a una docena de trabajadores, lo que derivó en un fuerte conflicto gremial. Desde entonces, el sindicato denuncia falta de inversiones, deterioro en las condiciones laborales y una caída sostenida en los niveles de producción.
Cilenzo relató que en las últimas semanas mantuvieron reuniones con la empresa, que intentó avanzar con un plan de suspensiones. “Nos pedían que le firmáramos la crisis, nos negamos rotundamente. Después de varias reuniones presentamos una propuesta por las suspensiones, ellos la rechazaron y nos dijeron que iban a ir por las vacaciones”, explicó.
El sindicalista cuestionó además la forma en que se implementó la medida: “Desde ayer empezaron a comunicar a la gente que le van a dar de vacaciones dos semanas a partir del 6 de octubre, pero sin el tiempo reglamentario de preaviso. Eso genera todavía más malestar”.
En el comunicado interno, Fiplasto argumentó que “en virtud de la crisis que atraviesan, es necesario tomar medidas inmediatas”, justificando así la paralización de la planta entre el 6 y el 19 de octubre. Sin embargo, desde el gremio consideran que la decisión no resuelve los problemas de fondo.
“Ellos dicen que no quieren cerrar, pero también reconocen que esto es una aspirina para esperar seis meses. Lo que más nos preocupa es la falta de inversiones en las máquinas esenciales, y nos han dicho que en esta situación no van a invertir”, advirtió Cilenzo.
El referente sindical también vinculó la crisis a factores externos como la caída del consumo en el período invernal, las dificultades para importar insumos y la delicada coyuntura económica del país. “Todo eso se suma a la falta de decisiones empresariales para sostener la producción”, añadió.
Mientras los trabajadores aguardan definiciones, el futuro de la planta se mantiene en suspenso. El diálogo entre el sindicato y la empresa no está cortado, pero las posiciones siguen alejadas.
“Nosotros reclamamos desde el año pasado, pedimos garantías, pero la empresa se ha negado en todas las solicitudes. Ahora dicen que esto es para ganar tiempo, pero si no hay inversiones, el riesgo de cierre sigue latente”, concluyó Cilenzo.

