El titular de Poliarquía advirtió que el Gobierno perdió por “soberbia y desorden interno” y recomendó a Milei ordenar su gestión y negociar con los mandatarios provinciales.

El analista político Alejandro Catterberg, director de la consultora Poliarquía, evaluó el escenario tras la derrota electoral del oficialismo en Buenos Aires y afirmó que la raíz del resultado adverso es “principalmente política”. Según planteó, el Gobierno “se confió tanto” en los últimos meses que “empezó a matarse internamente”, y ahora necesita acordar con los gobernadores “porque no puede seguir gestionando con un Congreso que lo cachetea todas las semanas”.
En una charla organizada por el Rotary Club de Buenos Aires en un hotel del centro porteño, Catterberg sostuvo que el Ejecutivo, pese a los problemas económicos, cometió errores políticos que terminaron debilitándolo. “Hace cinco meses parecía que el Gobierno se llevaba a todo puesto, pero vinieron el desorden interno, los ataques para pelearse con todos, las derrotas en el Congreso y los casos de corrupción. Entonces, la solución es política”, afirmó.
Errores estratégicos y ruptura con los gobernadores
Catterberg explicó que la “atomización” del mapa político había permitido al presidente Javier Milei transitar con calma su primer año y medio de gestión, pero la dinámica cambió cuando La Libertad Avanza decidió competir en todas las provincias. “El más importante error fue no convertir en acuerdos electorales los acuerdos políticos que tenían con los gobernadores, que se sintieron desafiados en sus provincias”, señaló.
Según el analista, la falta de entendimientos generó la pérdida de control en el Congreso, el desgaste por los vetos y un cambio de humor social que derivó en la derrota bonaerense por 14 puntos. “En el momento que rompió con los gobernadores perdió más de cuatro puntos a nivel nacional. En octubre va a sumar más de 40% en las provincias con acuerdo, en el resto se va a quedar en 30 y pico”, evaluó.
Recomendaciones para la etapa que viene
De cara al futuro, Catterberg sugirió que el Gobierno muestre señales de gobernabilidad y modifique su proceso interno de toma de decisiones. “Tiene que ordenar la interna y mostrar vocación y capacidad de cambiar la dinámica”, expresó.
A su vez, advirtió que la gestión pagará costos por “tres meses de decisiones equivocadas”. Sin embargo, descartó un final anticipado: “No es un game over para el Gobierno, pero va a tener que seguir gobernando sin mayoría de apoyo popular, algo que igualmente está pasando en todo el mundo”.
Finalmente, planteó que Milei quizás deba resignar parte del superávit fiscal para garantizar gobernabilidad. “El poder político no le va a dejar gobernar tres años sin Presupuesto, eso no va a pasar”, concluyó.

