Revive una antigua propuesta turística pese al dólar barato: buscar oro en un río de San Luis

Con el precio del oro en alza, crece el interés por las excursiones en La Carolina, San Luis, donde visitantes experimentan la antigua fiebre del oro en un entorno turístico único.

En el pueblo de La Carolina, ubicado a 80 kilómetros de la capital puntana, los turistas pueden vivir la experiencia de buscar oro en el río Amarillo. Con la cotización del metal en torno a los $7.000 el gramo, la propuesta se volvió aún más atractiva.

Las excursiones permiten recoger pepitas de entre 17 y 20 quilates que van desde el tamaño de la punta de una lapicera hasta piezas mayores. Aunque no es sencillo hallarlas, el atractivo está en aplicar paciencia y técnica para separarlas de los sedimentos del lecho. Quienes buscan un recuerdo simbólico pueden pegar los hallazgos en un sticker para llevarlos como souvenir.

Turismo en torno a la fiebre del oro

La fiebre del oro en la región comenzó hace más de 240 años al pie del cerro Tomolasta, donde antiguos buscadores usaban vasijas y zarandas. Hoy, esa tradición se recupera a través de excursiones organizadas por Huellas Turismo. Con herramientas tradicionales, los visitantes reviven la práctica de batear oro en el cauce del río Amarillo.

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El guía Jerónimo Jofré recomienda realizar la actividad en verano o primavera por las condiciones climáticas, aunque es posible hacerlo todo el año. Además, se pueden visitar minas abandonadas que evocan el pasado minero de la zona y recorrer un entorno natural que mantiene el legado histórico.

Un pueblo distinguido por la OMT

La Carolina fue reconocida en 2023 como uno de los pueblos más lindos del mundo por la Organización Mundial del Turismo (OMT), que le otorgó el galardón Best Tourism Villages. El premio destacó su belleza natural, la arquitectura colonial, las calles empedradas y su historia minera.

Cada enero, la localidad celebra la Fiesta Provincial del Oro y el Agua, que revaloriza la identidad de la comunidad. Además, el visitante puede recorrer el Caminito de la Zorra, ingresar a la Mina de Oro, degustar platos locales en Inti Raymi y KM81, o disfrutar de una cerveza artesanal en Oveja Negra. Para quienes buscan pernoctar, el Valle de Pancanta ofrece opciones de alojamiento en un entorno serrano privilegiado.

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