Las lluvias volvieron a exponer la falta de obras hidráulicas y de infraestructura en Ramallo

Con apenas 70 milímetros de agua caída, varios barrios quedaron anegados. Vecinos denuncian obras mal ejecutadas, favoritismos políticos y una falta de planificación que convierte cada lluvia en un problema estructural.

Las lluvias volvieron a exponer la falta de obras hidráulicas y de infraestructura en Ramallo

Las intensas lluvias del último fin de semana dejaron en evidencia, una vez más, la precariedad de las obras hidráulicas y de infraestructura en el Partido de Ramallo. Con apenas 70 milímetros de agua caída en promedio, una cifra menor a la registrada en otros distritos de la región, varios barrios quedaron anegados, con calles intransitables, desagües colapsados y vecinos aislados.

Las imágenes que circularon en redes sociales desde los barrios de la ciudad cabecera, muestran sectores como barrio La Isoca, Santa Rosa, Libertad y La Ribera, donde abundan las calles convertidas en lagunas, cunetas desbordadas y viviendas afectadas por el agua. El problema no es nuevo: cada lluvia expone la falta de planificación en obras de desagüe y la baja calidad de las intervenciones municipales. Lo que debería mejorar la vida de los vecinos, en la práctica genera más complicaciones.

En Villa Ramallo, barrios como Valle de Oro y Don Antonio fueron el reflejo del malestar. En este último, los cordones cuneta realizados por la actual gestión presentan desniveles que hacen escurrir el agua hacia el interior del barrio, mientras que las cuadras pavimentadas ya comenzaron a deteriorarse a pocas semanas de su inauguración. Los vecinos cuestionan el carácter electoralista de las obras y denuncian favoritismos: “El intendente comenzó por la cuadra de un concejal de su partido, es una vergüenza”, afirmó uno de ellos.

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La situación en el barrio El Triángulo es aún más crítica: ubicado en una zona baja, recibe gran parte del agua proveniente de otras calles principales y termina completamente anegado. Algo similar ocurre en Traverso, donde la ausencia total de cloacas, gas, cordón cuneta y pavimento convierte cada lluvia en un calvario. Los vecinos denuncian que ambulancias no pueden ingresar y que familias quedan literalmente encerradas por el agua y el barro.

Para completar el cuadro, la reciente obra de pavimentación en Valle de Oro ya muestra signos alarmantes de deterioro: el asfalto se resquebraja y las filtraciones de las redes de agua y cloacas emergen bajo el pavimento mal ejecutado. Allí, como en otros puntos de Ramallo, no hacen falta tormentas extraordinarias: con apenas 50 milímetros de agua, los barrios comienzan a inundarse.

Las promesas de pavimento y cordón cuneta de la gestión de Mauro Poletti se presentan como soluciones, pero la realidad que viven los vecinos es otra: trabajos improvisados, de baja calidad y con una mirada cortoplacista que no responde a las necesidades estructurales del distrito. Las lluvias, lejos de ser un imprevisto, son una prueba recurrente que desnuda la falta de planificación y la ausencia de obras públicas duraderas en Ramallo.

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