En plena campaña, Mauro Poletti reavivó la tensión con San Nicolás al proponer cambios en la conducción de Comirsa y una tasa vial a camiones, medidas que generan cuestionamientos políticos y económicos.

La política local de Ramallo volvió a encenderse luego de los anuncios del intendente Mauro Poletti, quien en medio de la campaña electoral planteó dos iniciativas controvertidas: quitar al municipio de San Nicolás de la dirección del parque industrial Comirsa y aplicar una tasa vial na los camiones que circulen por el acceso a Villa General Savio.
La discusión, que en apariencia busca “defender la soberanía de Ramallo”, terminó exponiendo una falta de rigor en los argumentos oficiales y una peligrosa confusión entre gestión pública y estrategia electoral.
La insistencia de poner en relevancia la conducción del parque industrial Comirsa desnuda la estrategia electoral del oficialismo. La propia legislación que da creación al parque desmiente al intendente, la Ley Provincial N° 11.307 de la década de 1990, que estableció un consorcio de gestión pública en el que participan como directores los intendentes de San Nicolás y Ramallo, junto a un representante del Ministerio de Producción provincial.
Según Poletti, San Nicolás realiza “un usufructo” del parque, en detrimento de los intereses locales. La norma deja en claro desde un inicio que los intendentes no perciben salario alguno por sus funciones como directores del parque. Y la tributación de todas las empresas radicadas en Comirsa corresponde al municipio de Ramallo, ya que el parque está territorialmente dentro de sus límites.
Es decir, la supuesta “desventaja económica” que denuncia Poletti carece de sustento legal. Más bien, la crítica recurrente desde distintos sectores apunta a la falta de inversión municipal en infraestructura, transporte y seguridad dentro del parque, condiciones básicas que desalientan la llegada de nuevas empresas.
El oficialismo arrastra un déficit en materia de desarrollo productivo. Durante la gestión anterior de Poletti se instalaron compañías de dudosa procedencia, como el Laboratorios Ramallo, que dejaron más sombras que certezas. En la actual administración, las promesas de un nuevo puerto en la costa local nunca pasaron de trascendidos mediáticos: no existen expedientes ni solicitudes formales en organismos provinciales o nacionales.
Mientras tanto, empresarios y trabajadores señalan carencias elementales en Comirsa: ausencia de garitas para esperar transporte, falta de obras de seguridad, escasa conexión con el sistema educativo local y nula relación institucional entre el municipio y los actores del parque.
La otra propuesta del intendente Poletti es la creación de una tasa para los más de 40.000 camiones mensuales que circulan por Ramallo rumbo al complejo exportador de Bunge, SIDERAR, Loma Negra, AFA, Magnesita y otras firmas radicadas en el distrito. Según el propio intendente, el tributo recaería especialmente sobre los vehículos que se dirigen a San Nicolás, aunque en la práctica afectaría directamente a la producción y a las empresas instaladas en eldistrito.
Desde la oposición advierten que se trata de un “peaje encubierto” en apenas ocho kilómetros de acceso desde la autopista a Villa General Savio, lo que podría desalentar inversiones en lugar de atraerlas.
Lejos de pensar en políticas de Estado para potenciar el perfil productivo de Ramallo, Poletti
parece enfocado en confrontar con Manuel Passaglia, exintendente de San Nicolás y actual
candidato a diputado. Esta estrategia, que busca instalar una “disputa territorial”, coloca a
Ramallo en un terreno de incertidumbre jurídica y política, justamente cuando lo que se
necesitan son reglas claras y previsibilidad para nuevas inversiones.

