San Nicolás se ve notablemente afectada. De aquí a marzo se espera que las condiciones de precipitaciones continúen en circunstancias deficitarias, bajo los efectos del fenómeno «La Niña». La medición de ayer, realizada por Prefectura, dio cuenta de una altura de 0.26m, ubicándose por encima del nivel del cero establecido para la zona nicoleña.

Carolina Mitriani
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En conjunto con el Ministerio de Obras Públicas, la Secretaria de Infraestructura y Política Hídrica y la Subsecretaría de Obras Hidráulicas Instituto Nacional del Agua han informado acerca de la continuidad de un estado alarmante en lo que respecta al río Paraná, una fuente de riqueza biológica y comercial para San Nicolás y zonas de influencia. Estos indicadores aseveran y pronostican lo que se viene sosteniendo desde el año 2019, cuando el circuito hídrico comenzó a declinar gravemente en sus niveles.
Desde el Instituto Nacional del Agua (INA) advierten que “la actual perspectiva climática obliga a revisar permanentemente las previsiones”. Aunque el presente, en cercanías de San Nicolás y Rosario, el río Paraná “mantiene distancia de la observada en la sequía/bajante del año 1944, no se descarta la posibilidad de un acercamiento a tales condiciones extremas en los próximos meses”.
A corto plazo
Desde el INA explican que “no se espera una recuperación en las próximas semanas”. Tal es así que hacen vigente el alerta por bajante porque “prevalece una condición general de niveles en aguas bajas en el tramo argentino del río Paraná”.
Sobre los escenarios hidrológicos en la Cuenca Del Plata, hasta el mes de marzo, “la mayoría de los modelos indican que persistan condiciones «la niña» al menos durante el verano de 2022”. “La bajante del río Paraná, de características extraordinarias por su persistencia, seguirá siendo motivo de especial monitoreo. La perspectiva al 31 de marzo del 2022 no permite esperar un rápido retorno a la normalidad, con probabilidad de extenderse durante el próximo otoño”, aseveran desde el Instituto.
Los resultados del Centro Mundial de Pronóstico Climático prevén condiciones levemente deficitarias en los próximos dos meses, como sucedió durante enero también. En el litoral argentino se esperan lluvias deficitarias; en la cuenca del río Paraguay se pronostican condiciones normales; en la cuenca del río Uruguay se esperan lluvias levemente deficitarias; y en la cuenca del río Paraná se esperan condiciones normales.
“Se espera que durante el bimestre de interés en el tramo compartido del río se observen niveles persistentemente bajos, con mejoras temporarias de corto plazo. Se mantendrá la atención sobre eventuales lluvias sobre la cuenca de aporte al tramo medio e inferior y al efecto sobre el tramo inferior de la evolución de caudal en la confluencia con el río Paraná”, retratan desde el sector hídrico.
Para San Nicolás, se espera que los valores de precipitaciones ronden –de manera trimestral- entre un 40 y 45 por ciento, a partir de las tendencias climáticas elaboradas por el Servicio Meteorológico Nacional. Un mismo panorama avisora el pronóstico probabilístico del ensamble de multimodelos seleccionados por Copernicus, donde los porcentajes rondan en una máxima de 60%; estos datos son arrojados por las tareas en conjunto con el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio.
Brasil
Se espera que, como sucede desde el mes de diciembre, el aporte desde el sector brasileño sea muy regulado e inferior al normal. Este tramo es de marcada relevancia para los niveles hídricos del Paraná a la altura de San Nicolás, dado que la descendencia del agua impacta de manera directa en su crecimiento, con el correr de los días.
La carencia de lluvias presentes sobre la parte sur de la alta cuenca desfavoreció la condición de humedad de los suelos y el aporte de los efluentes al río Paraná. Desde el Instituto Nacional del Agua (INA) no esperan que próximamente se presenten mejorías en este sentido.
En Guaira, cola del embalse de Itaipú, “de acuerdo con la crítica situación meteorológica actual, se espera que prevalezca en valores sumamente acotados (próximo a 6.000 m³/s), con la probabilidad de que no se registre una recuperación sensible en el resto del trimestre”, según detalla el informe.
Tramo argentino
En lo que respecta al área afectada por el embalse Yacyretá, las autoridades informan que desde diciembre “la descarga se comportó de manera oscilante, en un rango acotado” y “se mantendrá con oscilaciones acotadas, siempre muy por debajo de lo normal. El aporte hacia el río Paraná en territorio argentino se mantendría sin una recuperación significativa” en las próximas semanas.
La suma de aportes de los ríos Paraná y Paraguay, por sus bajos valores, revela la condición de sequía generalizada de la mitad norte de la Cuenca del Plata. La tendencia climática regional define un escenario hídrico inferior a lo normal que podría extenderse durante todo el verano 2022, por lo tanto, persiste la posibilidad de que continúen descendiendo los niveles.

