Carmen Álvarez Rivero, senadora de la provincia de Córdoba, cuestionó durante la sesión el derecho de los niños argentinos a atenderse en el Hospital Garrahan y generó fuertes críticas. Luego, aseguró que sus palabras “se malinterpretaron”.

La senadora cordobesa de Juntos por el Cambio, Carmen Álvarez Rivero, quedó en el centro de la polémica nacional tras sus declaraciones en plena sesión de la Cámara alta. Durante el debate sobre la emergencia pediátrica, la legisladora expresó: “No creo que los niños argentinos tengan derecho a ser curados en el Garrahan”. La frase encendió rápidamente la discusión dentro y fuera del recinto, con repercusiones que se multiplicaron en el ámbito político y en redes sociales.
Según se logró reconstruir, el comentario surgió en el marco de una exposición en la que Álvarez Rivero buscaba poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer los sistemas sanitarios de cada provincia. Sin embargo, la forma en la que lo expresó se interpretó como un cuestionamiento directo al acceso de los niños al principal hospital pediátrico del país, lo que generó un fuerte rechazo.
Reacciones y críticas
Las palabras de la senadora se consideraron de extrema gravedad en distintos sectores políticos, teniendo en cuenta que el Hospital Garrahan constituye un centro de referencia para pacientes de todas las provincias. El repudio no tardó en manifestarse en las redes sociales, donde dirigentes y ciudadanos expresaron su rechazo a lo que interpretaron como una intención de limitar derechos en materia de salud infantil.
En paralelo, legisladores de la oposición remarcaron que la salud pública es un derecho garantizado por la Constitución y que el acceso al Garrahan debe estar garantizado para todos los niños y niñas del país, independientemente de su lugar de residencia. La discusión, que ya estaba centrada en la declaración de la emergencia pediátrica, derivó entonces en un cruce político en torno al sistema federal de salud y al rol de los hospitales nacionales.
La aclaración de Álvarez Rivero
Ante la magnitud de la polémica, la propia senadora cordobesa salió a dar explicaciones. En declaraciones posteriores, aseguró que sus palabras se malinterpretaron y que su intención nunca fue poner en duda el derecho de los niños a ser atendidos en el Garrahan. Según explicó, lo que buscó plantear es que las provincias deberían contar con hospitales pediátricos de excelencia, de modo que no sea necesario derivar tantos casos al centro ubicado en la Ciudad de Buenos Aires.
Pese a sus aclaraciones, la controversia no se disipó. Para muchos referentes políticos y sociales, el daño ya estaba hecho: la frase, al quedar registrada en el ámbito parlamentario, fue considerada un mensaje equivocado en un contexto de crisis sanitaria y de reclamos por mayor inversión en infraestructura hospitalaria.

