Bautista Lugarini, el basquetbolista nacido en San Nicolás que pasó de promesa a realidad en la Selección argentina

Hijo de una nicoleña y de un rosarino, nació en nuestra ciudad, pero cuando tenía un año su familia se radicó en Rosario. Allí Bauti se inició a los 13 años en el básquet, en Gimnasia. Desde entonces, estuvo presente en todos los seleccionados nacionales juveniles. Y en la actualidad, con 24, ya consolidado en el profesionalismo, se prepara con el combinado albiceste para la AmeriCup. Viene de destacarse en Instituto de Córdoba y ahora jugará en España. Esta es su historia.

Hijo de una nicoleña y de un rosarino, Bautista Lugarini nació en San Nicolás el 31 de enero de 2001, pero cuando tenía un año su familia se radicó en Rosario. Allí Bauti se inició a los 13 años en el básquet, en Gimnasia. Desde entonces, estuvo presente en todos los seleccionados nacionales juveniles. Y en la actualidad, con 24, ya consolidado en el profesionalismo como un alero de 2.03 de altura, se prepara con el combinado albiceste para la AmeriCup, a las órdenes de Pablo Prigioni, otra persona ligada al baloncesto de la ciudad. Viene de destacarse en Instituto de Córdoba en las últimas tres temporadas y ahora jugará en España.

Para contar su historia, bien, vale empezar en los orígenes. Al respecto, en diálogo con EL NORTE, se refirió su madre, Cristina Bona. “Soy nicoleña, viví allá hasta que me vine a estudiar a Rosario, en donde conocí a Julio César, el padre de Bauti y de Manuela, nuestra hija mayor. Nos casamos en San Nicolás, dado que yo había vuelto y trabajaba en Oxido, un negocio de ropa, y Julio César había venido a trabajar a la ciudad, en Muni Deportes, un local que estaba ubicado en Nación y 25 de Mayo”.

“Vivimos ocho años allá, hasta que en 2002, cuando yo ya trabajaba en Litoral Bus, Muni cerró y al papá le ofrecieron un trabajo en Rosario y entonces nos radicamos acá, cuando Bauti tenía un año, si bien muy seguido después viajábamos a visitar a la familia y a las amistades y Bauti siempre venía con nosotros”, repasó Cristina, quien luego agregó: “Yo fui jugadora de vóley en Regatas y Julio practicó siempre deportes y tuvo mucha facilidad para hacerlo. También nuestros hijos”. En ese sentido, detalló: “Tanto Manuela (de 29 años, ex campeona argentina y referente de la gimnasia artística en GER) como Bauti fueron siempre muy sanos y muy deportistas y entrenaban muchas horas todos los días. En el caso de Bauti él siempre jugó al fútbol, de los 4 a los 12 años. Pero descubrió el básquet y ya no lo dejó más”.

Sobre uno de los primeros contactos de Bautista con la anaranjada, su mamá recordó: “Tenía una amiga que vivía en Costa Juncal, en San Nicolás y en un viaje que hicimos a lo de la familia Di Giacianti, Bauti empezó a tirar al aro y le gustó”. “Después creció tanto, tanto, en tan poco tiempo –marcó con asombro- que se presentó para hacer básquet en Gimnasia y Esgrima. Y ya a los 13 años empezó a ser convocado en la Selección argentina, en la que integró todos los equipos juveniles”. En relación a esa etapa formativa, hay que decir que en 2018 Bautista vio interrumpido temporalmente su desarrollo por una lesión por estrés (en el escafoides tarciano del pie izquierdo), la cual sufrió en el primer partido del Mundial Sub-17 que casualmente se disputaba en Rosario, siendo él capitán. No obstante, ese problema no le impidió continuar creciendo una vez recuperado.

En esa época ya se destacaba con su juego en Bahía Basket, la franquicia creada por Pepe Sánchez. El mismísimo integrante de la Generación Dorada gestionó la llegada de Lugarini en 2017. Allí actuó hasta 2021, cuando sus cualidades físicas y basquetbolísticas lo llevaron a Europa. Firmó con el Palmer Alma Mediterránea en España, aunque no llegó a debutar oficialmente.

En enero de 2022 recaló en el filial del Valencia Basket en LEB Plata y a mitad de ese año aceptó la convocatoria de Lucas Victoriano para sumarse a Instituto de Córdoba, que venía de ser campeón de la Liga Nacional. Y su regreso al país no pudo haber sido mejor: con la Gloria conquistó en 2023 la Liga Sudamericana. Con Lugarini cada vez más importante, el elenco cordobés siguió siendo animador de cada una de las competencias que afrontó. Como lo hizo en la reciente edición de la Liga Nacional, en la que puso contra las cuerdas a Boca Juniors. Y si bien el Xeneize se quedó con el título, nadie olvidará al subcampeón, en el que Lugarini tuvo promedios 10.2 puntos y 5.4 rebotes a lo largo de todo el certamen.

Estos rendimientos posibilitaron su regreso a España como incorporación del Grupo Alega Cantabria, que jugará en la Primera FEB, de la segunda división.

En paralelo, por su nivel, se mantuvo en la órbita de la Selección, cuya camiseta defendió en los FIBA Américas Sub-16 de 2017 y Sub-18 de 2018, en los mundiales Sub-17 de 2018 y Sub-19 de 2019. Asimismo integró el representativo Sub-18 que participó los Juegos Suramericanos de 2018 (medalla de plata) y realizó un aporte valioso en la conquista de la medalla de oro en los Panamericanos del 2023 en Santiago de Chile.

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Ahora, en el proceso que encabeza Prigioni, tras su despegue definitivo en Instituto, Lugarini viene teniendo rodaje en la extensa concentración que está realizando Argentina con vistas a la AmeriCup. De hecho, Bautista formó parte de los amistosos que se jugaron en España (triunfos sobre Portugal 84-70, Sudán del Sur 84-65 y Angola en dos ocasiones 93-87 y 79-73, además de una derrota ante Costa de Marfil 86-82) y en Italia (caída ante el local 84-72) y será de la partida en los encuentros de prueba en Panamá, frente al dueño de casa, Brasil y Uruguay, buscando su lugar entre los doce nombres de la nómina definitiva (quedan catorce por el momento).

Sin descanso entre la Liga Nacional, este exigente desafío que se le avecina con el seleccionado y su próxima experiencia europea, Lugarini se acordó de sus raíces y en un breve contacto con este medio relató: “Soy nicoleño por nacimiento y me siento más rosarino por adopción, pero le tengo mucho cariño a San Nicolás, de la que tengo muy lindos recuerdos, por familia, amigas y amigos de mi mamá y también míos, con los que compartimos un buen vínculo y que además me dio hace un año a mi novia, que también es nicoleña, así que sigo relacionado con la ciudad”. Su testimonio no dejó dudas. Para él, más allá de lo que sienta en su corazón respecto a Rosario, San Nicolás siempre estuvo cerca.

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