El bebé cordobés estuvo al borde de la muerte tras recibir fentanilo contaminado al nacer. Sobrevivió después de 110 días en Neonatología y enfrenta un largo tratamiento por las secuelas que le dejó la infección.

Giovanni Benavídez, un bebé cordobés de tres meses y medio, sobrevivió tras recibir fentanilo contaminado a las pocas horas de nacer. Pasó 110 días en Neonatología de la Clínica Vélez Sarsfield y ahora se encuentra en una sala común de Pediatría. Respira con ayuda de una cánula nasal y se alimenta por un botón gástrico. Si evoluciona bien, podría recibir el alta en una semana.
El 26 de abril, Giovanni nació con problemas respiratorios y fue trasladado a Neonatología. Allí lo sedaron con fentanilo que contenía dos bacterias letales, vinculadas a la muerte de al menos 96 personas en el país. La infección derivó en una grave descompensación que puso en riesgo su vida. Sus padres, Sol Basualdo y Darío Benavídez, pudieron reunirse con él en una habitación recién esta semana. “Es un milagro que esté vivo”, afirmó el papá.

La pareja, de 20 y 21 años, lleva más de tres meses recorriendo pasillos de hospital y turnándose para cuidarlo. Giovanni contrajo seis bacterias, incluida Klebsiella pneumoniae, que afectó su función hepática. Requirió antibióticos poco habituales en recién nacidos. “Todo este tiempo fue una tortura, pero ahora se está recuperando de a poco”, expresó Darío. El bebé pesa 3,3 kilos y necesita aumentar para fortalecer su salud.
El caso de Giovanni se investiga en el Juzgado Federal Nº 3 de La Plata, a cargo de Ernesto Kreplak. Sus padres denunciaron penalmente al Ministerio de Salud de la Nación, al de la Provincia y a la clínica. Este jueves tendrán una teleconferencia con el juez para conocer avances de la causa. El abogado Carlos Nayi busca determinar responsabilidades por el delito de envenenamiento previsto en el artículo 200 del Código Penal.

La tragedia del fentanilo adulterado dejó, hasta ahora, 96 muertes confirmadas y 24 imputados entre directivos de laboratorios y distribuidoras. En la Clínica Vélez Sarsfield, cinco pacientes recibieron el lote contaminado: tres sobrevivieron y dos murieron. En total, se habrían aplicado más de 1.700 dosis en esa institución. Kreplak investiga si todo el medicamento fue destinado a pacientes o si parte ingresó al mercado ilegal.
Mientras avanza la investigación, Sol y Darío sueñan con llevar a su hijo a casa. Saben que las secuelas lo acompañarán de por vida y que necesitará terapias especializadas. Por ahora, centran todas sus energías en acompañar cada pequeño avance de Giovanni. “Esperamos que se haga justicia por todos los afectados”, concluyó su papá.
*Con información de InfoBae

