EL CELULAR, UNA PIEZA CLAVE EN LA INVESTIGACIÓN JUDICIAL DEL HOMICIDIO DE JOSÉ GOSEN

La fiscal María Belén Baños, a cargo de la UFI Nº 14, continúa reuniendo elementos que sustenten el pedido de elevación a juicio de los imputados Diego Emanuel Díaz y Moisés Soria, sospechosos de ser quienes habrían abusado y torturado a Gosen produciendo su muerte entre la noche del 16 y la madrugada del 17 de diciembre.

De la redacción de El Norte
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José Gosen, de 78 años, exmilitar, fue hallado sin vida el pasado 19 de diciembre en su domicilio de Pellegrini 1284 de Bº Don Américo. El hombre, nacido en la provincia de La Rioja, vivía solo y no tenía hijos.

Su cuerpo fue encontrado por efectivos de la Comisaría Primera alertados por los vecinos a los que les llamó la atención su ausencia y el olor nauseabundo del lugar. Estaba en el baño de su casa, semidesnudo, maniatado y con signos de haber sido víctima de una agresión sexual.

La causa recayó en la fiscalía a cargo de la Dra. Baños, quien ordenó la operación de autopsia. La misma reveló que la víctima falleció por una hemorragia digestiva producto de la violación y de la tortura a la que fue sometida.



En los ambientes había un gran desorden y si bien no pudo determinarse cuántos eran los elementos faltantes en el lugar, sí pudo constatarse que faltaba el celular de la víctima

Clave

El celular fue clave para encausar la investigación. La fiscal ordenó el rastreo del celular para saber a través del número de IMEI si había impactado alguna línea, y así efectivamente constatan que impacta primero una línea y luego otra. Así, pudieron establecer que el celular había sido vendido a través de Facebook por medio de un perfil falso.

La descripción que el comprador realiza de los vendedores coincidiría con la de dos personas que estaban siendo investigadas y que pertenecían al entorno de la víctima.



Es así que llegan a la detención del primer sospechoso. Se trata de Diego Emanuel Díaz, de 34 años, conocido por parte del jubilado, quien vivía a 10 cuadras y solía visitarlo. Entretanto era intensamente buscado Moisés Soria, de 26 años, el principal acusado del atroz asesinato. Moisés Soria finalmente también fue detenido tras un operativo cerrojo en Alberdi entre Obligado y Echeverría. Las tareas investigativas los llevaron a los pesquisas hasta la guarida en la que se ocultaba.

Investigados

Recuperó su libertad aunque continúa acusado de encubrimiento Juan Eduardo Soria, hermano de Moisés Soria, que habría participado de la venta del celular, pero no del asesinato.

Mientras tanto, la fiscal Baños evalúa si, conforme a la investigación que está recolectándose todavía, formulará acusación por encubrimiento a la primera persona detenida, una mujer, vecina del lugar, que entró en contradicciones  en su primer testimonio y que junto con su hijo formarían parte del entorno del grupo de personas que visitaban al jubilado entre los que estaban los asesinos.



La carátula de la causa es “abuso sexual seguido de muerte con hurto calamitoso”. Los imputados permanecen detenidos hasta que el juez de Garantías Ricardo Pratti ordene su traslado a una unidad carcelaria del Servicio Penitenciario Bonaerense.

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