Para las personas celíacas, acceder a una alimentación básica representa un desafío económico cada vez más complejo. “La comida de un celíaco es alrededor de 3 veces más cara que su versión tradicional”, asegura Belén Gómez, nutricionista y coordinadora del Grupo Celíacos San Nicolás. Sin embargo, sostiene que actualmente hay más comercios especializados en alimentos “gluten free”, lo que favorece la regulación de precios.

De la Redacción de EL NORTE
[email protected]
Para las personas celíacas, acceder a una alimentación básica representa un desafío económico cada vez más complejo. “La comida de un celíaco -necesariamente libre de gluten- es alrededor de 3 veces más cara que su versión tradicional”, aseguró Belén Gómez, nutricionista y coordinadora del Grupo Celíacos San Nicolás. Ello en alimentos básicos como un pan baguete o un paquete de masitas o fideos, y la diferencia se acrecienta exponencialmente cuando se trata de productos más exclusivos, muchos importados.
Sin embargo, reconoció que “la situación del celíaco hoy es más favorable que años atrás”. “Hay más acceso a alimentos porque hay más lugares de venta, sumado a que personas por estilo de vida por elección comen sin gluten. Esa demanda también genera que aumenten bocas de expendio de alimentos “gluten free””, comentó.
“Vemos que hay un esfuerzo colectivo por parte de los locales de expendio por abaratar los costos y el precio al consumidor. De hecho, hay carnicerías, previamente habilitadas por dirección de Bromatología, que ofrecen bajo protocolo seguro carnes seguras como milanesas aptas, con rebozador apto y sin contaminación cruzada. Recordemos que el celíaco, además de comer sin gluten todos los días, debe evitar la contaminación cruzada”, sumó la coordinadora de Celíacos San Nicolás.
También comerciantes del sector corroboraron esa tendencia. “Actualmente hay más locales que se dedican a comercializar o producir alimentos para celíacos en San Nicolás, lo que genera mayor competencia y regulación de precios. Antes eso no estaba, había uno o dos locales solamente y ponían los precios que querían”, expresaron a EL NORTE desde un local céntrico para celíacos, que no sólo comercializa productos, sino que tiene elaboración propia y realiza servicio de comidas sin TACC (trigo, avena, cebada y centeno).
En cuanto a los precios, además de las pretensiones de ganancia propias de cada comercio, marcaron que se deben principalmente a la dificultad de acceso a los productos y materias primas para la elaboración. “La gran mayoría de los productos industrializados vienen del exterior porque acá no se fabrican. A nivel nacional hay muy pocas industrias de productos libres de gluten, en comparación con las cientos o miles de industrias que elaboran productos tradicionales. Por ejemplo, la fécula de papa que se utiliza mucho en la producción de alimentos para celíacos no se fabrica en Argentina, viene de Canadá”, graficaron.
Cómo abaratar costos
Actualmente, el celíaco cuenta con un subsidio de cerca de $ 40.000 de las prepagas y a nivel estatal la persona sin cobertura cuenta con un subsidio llamado PAAC, que se tramita desde el Servicio de Nutrición de la secretaria de Salud Pública. Lo cual, si bien es una ayuda, no cubre la diferencia con una alimentación con gluten.
“Como nutricionista fomento la elaboración casera en lo posible, que abarata mucho los costos, y apostar a los alimentos frescos naturales que son y deberían formar parte de la dieta de todas las personas, como frutas, verduras, huevos, carnes. Respecto a las bebidas, el celíaco busca también marcas con logo sin TACC, pero fomento que el agua es la opción más económica. Con ese detalle, además de ganar salud, ahorrás”, indicó Gómez.
Clave: información y capacitación
Los grupos de apoyo tienen una gran misión en el abordaje y adherencia de las condiciones crónicas; funcionan como puente para que el que lo vivencia no se sienta solo y todos aprendamos juntos.
“Cuando hablamos de capacitación sobre celiaquía podemos decir que es importante desde el lado de la familia, tanto como para los servicios de alimentación que brindan -y deben brindar por ley- una opción celiaca en sus establecimientos. Resulta importante saber que la persona celíaca debe comer absolutamente ‘sin permitidos’ sin gluten todos los días en forma estricta de por vida y, además, recibir en su boca un alimento seguro libre de lo que llamamos ‘contaminación cruzada’. Con esos cuidados de capacitación que todo familiar y comunidad tengan, hablamos de una condición crónica y no una enfermedad. Si come sin gluten y sin contaminarse, goza de la misma salud que gozo yo sin ser celiaca; son personas sanas, no están enfermas. No hay grados de celiaquía, sino dieta sin gluten y segura”, expresó la referente de Celíacos San Nicolás.

