Muerte de Mila Yankelevich: cómo los padres pueden transitar un duelo cuando se trata de niños

ACOMPAÑAMIENTO ANTE EL DOLOR

“La muerte de un hijo es un suceso para el cual nadie puede prepararte. Se vive con el dolor, no se podrá olvidar jamás. En las parejas claramente deja secuelas, culpas, emociones”, expresó a EL NORTE Cecilia Albornoz, referente del Grupo Bebés del Aire San Nicolás. Recomendó lecturas, conversaciones, no guardar las emociones y volver a la rutina en el momento que se pueda para evitar el encierro.

Man holding a burning candle

De la Redacción de EL NORTE
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Mila Yankelevich -la nieta de 7 años de Cris Morena- falleció el pasado 28 de julio por ahogamiento en un accidente en el que una barcaza chocó contra el velero en el que se encontraba, en un campamento de vela para niños en Miami. Era la hija del productor Tomás Yankelevich y de la actriz Sofía Reca. Otras dos niñas también fallecieron en el marco del mismo hecho. El fatal desenlace implicó una cobertura mediática internacional y al mismo tiempo pone en agenda la problemática del duelo ante la muerte de menores, cómo transitarlo y qué herramientas pueden resultar de ayuda ante esta herida que acompañará siempre a las personas más cercanas. EL NORTE consultó a Cecilia Albornoz, referente del Grupo Bebés del Aire San Nicolás.

“La muerte de un hijo es un suceso para el cual nadie puede prepararte. Estas pérdidas trágicas, inesperadas, bruscas, calan hondo en el pesar y en el sentir de cada persona. En nuestro rol de padres vemos interrumpido abruptamente todo tipo de continuidad de la vida diaria, cuando la noticia del fallecimiento llega a nuestros oídos. El mundo se paraliza y automáticamente entramos en ´modo encierro´. Y empiezan los familiares, los amigos, los compañeros de trabajo a decirnos que debemos seguir adelante, que pensemos en nuestros otros hijos (en el caso de que los haya) o en seguir viviendo”, describió.

Proceso sin olvido

Desde el grupo de nuestra ciudad explican que al empezar a transitar el camino del duelo, empiezan a rondar los sentimientos encontrados de culpa, enojo, frustración, decepción y decaimiento. “La pregunta será ´por qué a mí ?´. En un tiempo más lejano, se intentarán encontrar causas, explicaciones, justificaciones. Y después paso a paso, poder levantarse, hacerse un café, hacer algo de la vida diaria comienza a ser un desafío”, señaló y agregó: “Con el paso de tiempo el único soporte que habrá, serán recuerdos, fotos, videos, habitaciones, peluches, ropa, olores, lugares, momentos”.

“Poco a poco iremos entrando en la aceptación que nuestro hijo no va a estar, no va a volver, no lo podremos abrazar de nuevo, no lo podremos llevar a la escuela, no podremos realizar nada de lo que hacíamos con él o ella. En ese momento empezamos a buscar ayuda, ya sea en un grupo de contención, en la iglesia, en los grupos de amigos, canalizar esa tristeza en un deporte, en una actividad artística, y empezar a pegar cada pedazo de nuestra persona que fuimos perdiendo en el camino. Se vive con el dolor, no se podrá olvidar jamás. Se podrá curar, sanar, perdonar si creemos que hubo algún culpable, seguir con la vida. Todo eso es parte del proceso.

Lamentamos con el alma las pérdidas de estas vidas tan jóvenes. Estas niñas que ya no están más con nosotros y acompañamos a sus padres y familiares en este dolor tan grande”, sostuvo en primera persona.

Apoyos y parejas

En cuanto a las herramientas para personas que transitaron experiencias de pérdidas similares, Albornoz mencionó: “A nivel local, el ´Diario de duelo´ de Fabiana Camer y Julia Vaca, es un material hermoso para compartir y tenerlo en casa. Propone llevar un día a día del proceso. También el libro de Benjamín Vicuña (“Blanca, la niña que quería volar – 10 actos para conjurar el olvido”), en el que relata su transición en primera persona”. Además, desde la fe, podemos acercarnos a una iglesia, a alguna persona de fe, con la que podamos hablar. En el entorno laboral, volver al trabajo -aunque es difícil volver a la rutina- ayuda a no encerrarnos en nuestras casas”.

“En las parejas claramente deja secuelas, culpas, emociones. Y a veces los vínculos se desvanecen después de una pérdida o se consolidan y deciden apoyarse. Ambas situaciones son esperables y entendibles. Hay que llorar y desahogarse todas las veces que se desee, jamás dejar esas emociones guardadas”, concluyó.

Bebés del Aire SN es un grupo local de acompañamiento en duelo. En Instagram, su contacto es @bebes.del.aire.sn.

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