El dólar oficial cayó este viernes y acumuló una baja semanal de $38. Las tasas altas, el agro y el carry explican la estabilidad cambiaria.

El dólar oficial mayorista cerró este viernes con una baja de 50 centavos y cotizó a $1.326. Fue su sexta caída consecutiva, con una pérdida semanal de $38, equivalente al 2,8%. En ese mismo lapso, acumuló una baja total de $48. La calma cambiaria se sostiene por el aumento de las tasas reales y un mayor flujo de divisas desde el sector agroexportador.
En el promedio de bancos del BCRA, el tipo de cambio minorista cerró a $1.337,04 para la venta. En el Banco Nación bajó a $1.335. El dólar tarjeta, ahorro o solidario, que incluye un recargo del 30% deducible del Impuesto a las Ganancias, se ubicó en $1.735,50.
Los paralelos acompañan la tendencia bajista
Entre los tipos de cambio financieros, el dólar MEP subió 0,3% y cerró a $1.332. El contado con liquidación (CCL) avanzó 0,2% y finalizó en $1.337,70. Por su parte, el dólar blue se mantuvo estable y operó a $1.325, según el relevamiento realizado en cuevas del microcentro porteño.
En el mercado de futuros, los contratos operaron con subas en casi todos los plazos. El mercado proyecta que el dólar mayorista alcanzará los $1.357 a fines de agosto y llegará a $1.507 en diciembre.
Economistas y operadores vinculan la estabilidad del dólar con el rendimiento atractivo del carry trade. Pablo Ferrari señaló que quienes vendieron dólares en el pico de julio aprovecharon las tasas más altas para posicionarse nuevamente en pesos. También advirtió que si el tipo de cambio sube un 11% en los próximos tres meses, el BCRA podría verse forzado a vender divisas.
Reservas en baja y señales desde el BCRA
Las reservas internacionales brutas del Banco Central cayeron el jueves en 400 millones de dólares y cerraron en 41.741 millones, perforando el umbral de los 42.000 millones. En tres ruedas, se perdieron 1.282 millones por pagos al FMI y baja de cotizaciones, lo que equivale al 65% del último desembolso recibido.
La economista Elena Alonso explicó que la tensión cambiaria se redujo gracias al aumento de encajes desde el 1° de agosto y a que el BCRA dejó de fijar las tasas, generando competencia entre bancos. Señaló que muchos inversores prefieren quedarse en pesos y aprovechar los rendimientos, lo que contribuye a contener el tipo de cambio.

