El papa clausuró el Jubileo de la Juventud con una misa ante un millón de fieles. Llamó a los jóvenes a buscar la santidad, abrazar la paz y no conformarse con el consumismo.

A casi tres meses de su elección, el papa León XIV superó su primer gran desafío masivo. Conmovió a más de un millón de jóvenes en la clausura del Jubileo de la Juventud, celebrado en Tor Vergata, Roma. El pontífice encabezó una vigilia cargada de espiritualidad, emoción y mensajes profundos. La misa campal del domingo coronó una semana que marcó un hito en su breve pontificado.
“¡Aspiren a cosas grandes, a la santidad!”, animó el papa durante su homilía. Instó a los jóvenes a no conformarse con el consumismo ni con una vida vacía. “Comprar, acumular, consumir no es suficiente”, advirtió en un discurso leído en italiano, inglés y español. León XIV sorprendió con un estilo más distendido, incluso al atrapar una pelotita lanzada por un fiel.
El evento reunió a peregrinos de 146 países, con gran participación de italianos, españoles y argentinos. Miles de jóvenes durmieron al raso en el campamento de Tor Vergata, bajo temperaturas suaves y una ligera lluvia nocturna. El sábado por la noche, la vigilia ofreció momentos de oración, canto y un silencio impactante durante la adoración al Santísimo.
El papa dirigió un sentido recuerdo a María Cobo y Pascale Rafic, dos jóvenes fallecidas antes de llegar a Roma. “Recemos por ellas”, pidió ante una multitud visiblemente conmovida. También mencionó a Ignacio González, hospitalizado durante el evento. “Nuestros pensamientos están con todos los que no pudieron estar aquí”, subrayó.
Desde el escenario, León XIV también se refirió a las guerras que golpean al mundo. “¡Estamos con la gente joven de Gaza y con los jóvenes de Ucrania!”, proclamó antes del Ángelus. Su llamado a la paz resonó con fuerza en la explanada romana, despertando aplausos y lágrimas.
Durante su diálogo con los jóvenes, evocó a san Agustín y al papa Francisco, invitándolos a buscar la verdad y no tener miedo. “La amistad es el camino para la paz”, aseguró. También pidió desconfiar de las lógicas comerciales de las redes sociales y construir relaciones sinceras.
El pontífice saludó durante media hora desde el papamóvil, bendiciendo, sonriendo y conectando con la multitud. Citó a Benedicto XVI y a san Juan Pablo II, marcando continuidad en el mensaje eclesial hacia la juventud. “Queridos jóvenes, ¡esta es la tarea que el Señor resucitado nos confía a cada uno de nosotros!”, exclamó.
El sábado por la tarde, el mar humano que inundó Tor Vergata anticipó el cierre histórico. Jóvenes con mochilas, sacos y banderas llegaron caminando para participar del Jubileo. El Circo Máximo, convertido en confesionario al aire libre, fue otro momento alto del evento.
La misa del domingo, celebrada en el mismo lugar que la JMJ del 2000, selló una semana inolvidable. “Ustedes son la sal de la tierra, la luz del mundo”, les dijo antes de despedirse. Recordó la invitación a la Jornada Mundial de la Juventud en Seúl en 2027.
Antes de partir en helicóptero, el Papa volvió al centro del escenario y agradeció a todos. “Lleven este saludo a los jóvenes que no pudieron venir. Ustedes son semillas de esperanza con Cristo, nuestra esperanza”, concluyó. El aplauso final lo despidió al grito de “¡Papa Leone!”.
*Con información de EFE

