El kilo supera los $100 mil por el auge de productos premium. La demanda crece y se multiplican los proyectos de cultivo de pistacho en Cuyo

El furor por el pistacho impulsado por alfajores, bombones y helados gourmet llevó su precio por encima de los $100 mil el kilo en dietéticas y supermercados. El crecimiento de la demanda interna, sumado a la fuerte exportación, generó un escenario de escasez local que empuja los valores al alza.
El 80 a 90% de la producción argentina se destina al mercado externo. El remanente restante es altamente demandado por industrias alimentarias que lo usan como insumo en chocolates, budines, galletas, helados y otras elaboraciones de pastelería.
De insumo exclusivo a tendencia masiva
El pistacho, también conocido como “oro verde”, no solo destaca por su sabor y valor nutricional, sino también por su atractivo visual, clave en la presentación de productos gourmet. El fenómeno del “chocolate Dubai” potenció su uso y consolidó su presencia en las góndolas premium.
Empresas como Havanna lanzaron alfajores de pistacho en ediciones limitadas, mientras que la mendocina Chocolezza ya trabaja en un alfajor helado. Esta tendencia también despertó interés en inversores como el cantante Abel Pintos, que adquirió tierras en Lavalle, Mendoza, para cultivar pistachos y otros frutos secos.
Importaciones récord y precios internacionales en alza
La Argentina importó 82,2 toneladas de pistachos sin cáscara en lo que va de 2025, casi un 50% más que las 55 toneladas del año anterior. En 2021 se habían importado apenas 480 kilos. En cinco años, las compras externas crecieron un 17.000%.
Los precios de importación también escalaron. Una partida de 30 toneladas procedente de Irán ingresó a un valor CIF de 14.553 dólares por tonelada. En operaciones más recientes, se registraron cifras de hasta 20.600 dólares por tonelada.
El pistacho tostado y salado con cáscara se vende entre $32.000 y $55.000 el kilo. El pelado alcanza valores que van de $70.000 a $120.000 por kilo. Le siguen las nueces peladas, con un precio de $30.000, y las almendras, a $25.000.
Un cultivo que crece en Cuyo, pero exige paciencia
La superficie cultivada en el país alcanzó las 1.000 hectáreas, frente a las 300 de hace cinco años. La mayoría se encuentra en San Juan (6.500 ha), seguida por Mendoza y La Rioja. Según Manuel Viera Aramburú, presidente de la Asociación de Frutos Secos de Mendoza, en 2016 apenas se registraban 30 hectáreas.
El pistacho es un cultivo exigente. Su árbol, de origen asiático, comienza a producir desde el séptimo año con manejo adecuado. Además, requiere secado postcosecha, infraestructura industrial y condiciones climáticas muy específicas.
Una ventana abierta al mercado global
El principal motor de la producción local es la exportación. El pistacho argentino es requerido por industrias alimentarias en Europa, Medio Oriente y Brasil, que buscan variedades sin cáscara ni sal para harinas, esencias o pastas.
“Hoy es San Juan la provincia con mayor producción de pistacho del país”, aseguró Viera Aramburú, aunque también reconoció que Mendoza tiene una gran oportunidad para expandir el negocio.
El fenómeno gourmet local y la demanda internacional sostienen el auge de este fruto seco, que pasó de ser un ingrediente exótico a protagonista en la industria alimentaria argentina.

