En el marco del Día Mundial del Ajedrez, referentes locales conversaron con este medio y compartieron su mirada sobre la actividad en San Nicolás y la importancia de este deporte en la formación y el desarrollo personal.

Este 20 de julio se celebra el Día Mundial del Ajedrez, en conmemoración de la fundación de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) en 1924. San Nicolás no es ajena a esta fecha: con torneos activos, historia federativa y jugadores destacados, el ajedrez sigue vivo en clubes, barrios y espacios comunitarios de la ciudad.
Durante 2025, la Asociación Nicoleña de Ajedrez, presidida por Valentín Lagar, viene impulsando una intensa agenda. En abril se disputó el tradicional “Daniel Cámpora” en el club Lavalle, con triunfo de Raúl Romano. En mayo, la UTN fue sede del segundo Torneo Regional del año, con 45 participantes y victoria local de Luciano Lanza.
Una vida entre partidas y amigos
En diálogo con EL NORTE, el ajedrecista nicoleño Ricardo Migliaro compartió su recorrido personal: “Yo empecé a jugar de chico porque mi padre me enseñó. En los años 70 había excelentes ajedrecistas nicoleños, como Daniel Cámpora, un Gran Maestro Internacional que ya entonces era campeón nacional juvenil. Una mente ajedrecística brillante”.

La conexión con el ajedrez de Migliaro se reactivó más adelante. “Luego de haber abandonado la práctica, ya a los 24 años y trabajando en una papelera en Misiones, vi un cartel de un torneo y me anoté. Desde entonces, nunca dejé de participar en todos los torneos que pude en estos últimos 40 años, especialmente en San Nicolás. Siempre fui un jugador promedio, “de club”, no considero haberme destacado demasiado. Pero lo más valioso que me dio el ajedrez fueron los amigos: poder compartir, fortalecer vínculos, viajar a otras ciudades, y encontrarnos allí con pares que comparten el apasionamiento y el disfrute por esta actividad maravillosa”.
Ricardo Migliaro valoró el presente competitivo local: “Tenemos jugadores muy buenos, tales como Valentín Lagar, Cristian Virgilito y Luciano Lanza, que han logrado grandes resultados en torneos con ELO. Lo malo es que ninguno puede dedicarse de lleno. Todos tienen sus ocupaciones y responsabilidades. Valentín, por ejemplo, es ingeniero. Si se dedicara exclusivamente, sería un ajedrecista de primera línea”.

Un deporte que entrena el pensamiento y une a la comunidad
San Nicolás tiene una rica historia en este juego-ciencia. “Fue una de las ciudades fundadoras de la Federación Argentina de Ajedrez, algo que no es menor. Siempre hubo grandes ajedrecístas en San Nicolás, mucha actividad, y nuestra ciudad sigue teniendo una gran consideración y voto en la Federación Argentina. Aunque hoy algunos clubes como Belgrano, Regatas o Somisa -los que más reciente se han incorporado a la enseñanza del ajedrez- no cuentan actualmente con profesores, el club Lavalle mantiene encuentros martes y jueves, y en el Club Sportivo también se enseña”.
Migliaro también impulsa la enseñanza gratuita en los barrios. “Doy clases los sábados en el barrio Barrancas del Yaguarón. Gracias a dios, muchos chicos nuevos se están sumando y mantienen viva la llama. El ajedrez no es un juego “pasivo” como pueden creer algunos. Es todo lo contrario: es una competencia sumamente aguerrida, apasionante, entre dos cerebros que compiten por encerrar al rey rival. Es maravilloso”.
Además, resaltó sus beneficios. “En los chicos mejora la memoria, el análisis. En los adultos, previene el riesgo de sufrir enfermedades como el Alzheimer. El cerebro está en acción constante”.
Con compromiso, memoria y pasión, Ricardo Migliaro refleja el espíritu del ajedrez en San Nicolás: un deporte que es a su vez un arte, y que a lo largo de los siglos trasciende edades, estimula el pensamiento y sigue generando comunidad.

