Lleva más de 25 años de misión en Medio Oriente y es párroco en la Franja desde 2019. En medio del conflicto, mantiene contacto directo con el papa Francisco.

Gabriel Romanelli nació en el barrio porteño de Villa Crespo y pertenece al Instituto del Verbo Encarnado. Desde joven orientó su vocación hacia la misión en Tierra Santa. Fue ordenado sacerdote en Egipto en 1996 y desde entonces trabajó pastoralmente en distintos puntos del Medio Oriente.
El padre Romanelli reside desde 2019 en Gaza, donde está a cargo de la parroquia de la Sagrada Familia. Ese templo es la única iglesia católica de la Franja y funcionaba como refugio de cientos de desplazados desde el inicio del conflicto. Bajo su guía, el lugar acogió a familias cristianas y musulmanas, incluidas personas con discapacidad.
Su labor humanitaria en Gaza trascendió las fronteras religiosas. Mantuvo un contacto directo con el papa Francisco, quien —según reveló en una entrevista con la cadena CBS— lo llamaba a diario para conocer la situación de los refugiados. Romanelli había advertido en varias ocasiones sobre la situación crítica en el enclave y pidió reiteradamente un alto el fuego.
Antes de asumir como párroco en Gaza, desempeñó tareas pastorales en Egipto, Israel y Jordania. En todos esos destinos formó parte del Instituto del Verbo Encarnado, una congregación católica argentina con fuerte presencia misionera. Con más de 27 años de experiencia en la región, su figura se convirtió en un puente entre comunidades en crisis.
En abril de 2025, durante una entrevista con Ayuda a la Iglesia Necesitada, Romanelli pidió “implorar por la paz” y subrayó que “un día más de guerra no resolverá la situación”. Su compromiso con los más vulnerables lo mantuvo siempre en primera línea, aún en las condiciones más adversas.

