26 de junio: la Iglesia celebra a San Josemaría Escrivá, el santo del trabajo cotidiano

Fundador del Opus Dei, San Josemaría Escrivá promovió la santidad en la vida ordinaria y dejó un legado espiritual que sigue vigente.

Josemaría Escrivá

San Josemaría Escrivá de Balaguer fue un sacerdote católico español y fundador del Opus Dei, una institución católica que busca difundir la idea de que todos los fieles pueden encontrar a Dios en medio de sus tareas cotidianas. Canonizado por San Juan Pablo II en 2002, su figura es una de las más influyentes en la Iglesia del siglo XX. Su legado espiritual, pastoral y teológico continúa presente en millones de personas en todo el mundo.

El 26 de junio se celebra su memoria litúrgica, ya que falleció ese mismo día en 1975, en Roma. Su vida y obra representan un llamado profundo a la santidad para todos los laicos, no a través de milagros ni penitencias extraordinarias, sino desde el escritorio, el hogar, el aula, el taller o el hospital.

Un llamado a la santidad en lo cotidiano

Josemaría Escrivá nació el 9 de enero de 1902 en Barbastro, España. Desde joven sintió una fuerte vocación sacerdotal, influido por una experiencia personal al ver huellas de unos carmelitas descalzos en la nieve, signo de sacrificio. Fue ordenado sacerdote en 1925 y cuatro años más tarde, el 2 de octubre de 1928, fundó el Opus Dei en Madrid.

Ese día, según sus propias palabras, “vio” lo que Dios le pedía: difundir el mensaje de que todos los cristianos están llamados a ser santos en el lugar en el que están, a través del trabajo bien hecho y ofrecido a Dios. Este fue el núcleo de su carisma y su enseñanza: la santificación del trabajo y de la vida ordinaria como camino hacia la unión con Cristo.

Durante décadas, predicó incansablemente esta idea, primero en la España republicana y franquista, luego en Roma, donde estableció la sede del Opus Dei. Fue perseguido, incomprendido y también venerado. Nunca se apartó de su idea central: “Dios nos espera en las tareas de cada día”.

El Opus Dei y su expansión global

El Opus Dei (Obra de Dios) es una prelatura personal de la Iglesia Católica, erigida en 1982 por San Juan Pablo II, con el objetivo de promover la santidad entre los fieles laicos y clérigos a través del trabajo profesional y las responsabilidades cotidianas. Cuenta actualmente con presencia en más de 60 países y está integrado por hombres y mujeres, solteros y casados, que buscan vivir su fe plenamente en medio del mundo.

Contrario a los estereotipos que lo presentan como una organización cerrada o elitista, el mensaje del Opus Dei apunta a cualquier persona que quiera buscar a Dios en lo ordinario. Entre sus miembros hay profesionales, amas de casa, obreros, estudiantes, sacerdotes, campesinos y empresarios. La institución promueve la formación espiritual y doctrinal de sus fieles, sin imponer un estilo único de vida, pero con exigencia de coherencia, oración y compromiso cristiano.

Las enseñanzas de Josemaría Escrivá —recogidas en libros como Camino, Surco y Forja— están impregnadas de espiritualidad práctica y sentido común. Frases como “No digas: eso es de mi incumbencia. Di: eso es de mi responsabilidad” o “Haz lo que debes y está en lo que haces” resumen su pedagogía del esfuerzo, la responsabilidad y la presencia de Dios en cada acción.

Josemaría Escrivá

Canonización y legado actual

Josemaría Escrivá fue beatificado en 1992 y canonizado en 2002, en una ceremonia multitudinaria en la Plaza de San Pedro, a la que asistieron cientos de miles de personas. San Juan Pablo II lo describió como “el santo de lo ordinario”, y destacó su capacidad de adelantarse a los tiempos al hablar del valor del trabajo y de la corresponsabilidad laical dentro de la Iglesia.

Su figura sigue siendo fuente de inspiración y su influencia espiritual está fuera de discusión. Universidades, centros de formación, parroquias y proyectos sociales impulsados por fieles del Opus Dei dan testimonio de un carisma que sigue vivo en el siglo XXI.

En palabras del propio san Josemaría: “No hay cosa más santa que hacer lo que se debe, en el momento en que se debe y por amor a Dios”. Ese principio, sencillo y exigente, resume la espiritualidad de uno de los grandes santos contemporáneos que hoy, 26 de junio, la Iglesia recuerda y celebra.

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