La industria cárnica argentina encendió una señal de alerta que preocupa a productores, frigoríficos y consumidores; sostienen que una combinación de factores podría derivar en fuertes aumentos en el precio de la carne vacuna. Sin embargo, fuentes del sector cárnico local insisten en la fuerte caída en el consumo por bajo poder adquisitivo y consideran que los valores de la carne se mantendrían en los próximos meses sin modificaciones.

De la Redacción de EL NORTE
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En vísperas de la segunda mitad del año, la industria cárnica argentina encendió una señal de alerta que preocupa a productores, frigoríficos y consumidores: una combinación de factores —caída del stock ganadero, escasa oferta de hacienda terminada y expectativas de recuperación del consumo interno— podría derivar en fuertes aumentos en el precio de la carne vacuna.
La advertencia surgió durante un encuentro convocado por la Mesa de las Carnes, donde representantes del sector analizaron la situación crítica que enfrenta la cadena. Según datos recientes, el stock bovino nacional cayó a 51,6 millones de cabezas, lo que representa una pérdida de casi 2,6 millones de animales en los últimos dos años, producto de una prolongada sequía y ventas forzadas.
“Si este año se consolida la recomposición salarial, es probable que aumente el consumo interno —que representa el 70% de la producción— y no tendremos animales suficientes para responder a esa demanda. Eso también puede disparar los precios”, advirtió Sebastián Bendayán, gerente de la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe (Cafrisa).
Sin embargo, fuentes del sector cárnico local consultadas por EL NORTE insisten en la fuerte caída en las ventas. Señalan que, en los últimos dos meses, el consumo cayó entre un 15 y un 25 por ciento; a la vez que consideran que los precios de la carne se mantendrían en los próximos meses sin modificaciones.
“El consumo cayó entre un 15 y un 25 por ciento en nuestra ciudad. La carne no va a aumentar porque no hay consumo y los abastecedores tampoco consiguen buena hacienda. Esto se debe a un efecto dominó: al no haber consumo, se mata menos y los animales se pasan de peso. Creo que la carne no va a aumentar, teniendo en cuenta que el poder adquisitivo de la gente ha caído mucho. Y las ofertas de las billeteras también las han retirado (salvo algunos días excepcionales y esporádicos de Cuenta DNI) y eso hace que se profundice más la crisis”, comentó el dueño de una carnicería céntrica.
En cuanto a precios, especificó que “hace 4 meses que no aumenta la carne y calculo que hasta noviembre no aumentará”.
Hoy los precios de pulpa y asado en mostrador rondan en carnicerías céntricas los $13.900 en promedio y las pulpas más económicas cuestan unos $10.200, puchero $8900.
Según mediciones a nivel nacional, en mayo, el consumo de carne mostró una leve recuperación, alcanzando los 49,5 kilos por habitante al año, aunque sigue por debajo del promedio histórico. El dato contrasta con el registro de 2024, cuando el consumo anual tocó uno de sus niveles más bajos en más de un siglo: 47,7 kilos por habitante, el segundo peor desde 1914.
Competencia desleal y pérdida de mercado externo
Miguel Jairala, del Consorcio de Exportadores ABC, remarcó que Argentina perdió participación en el mercado chino —destino del 60-65% de las exportaciones— frente a competidores como Brasil, que opera con menores costos. “Pagamos entre un 25% y 30% más por los animales que nuestros pares brasileños. Eso erosiona la rentabilidad y afecta la competitividad”, explicó.
Además, desde el sector reclamaron reformas fiscales que permitan reactivar la inversión. Entre los puntos más urgentes señalaron la revisión del Impuesto a las Ganancias por tenencia y el IVA a las inversiones, dos elementos que desalientan el crecimiento productivo.

