Juan Woldryk fue visto por última vez en su lugar de trabajo en un campo de Bolívar el 30 de marzo de 2022. Su desaparición reveló una oscura trama de amenazas y extorsión urdidas desde la cárcel de San Nicolás. Lo buscaron por tierra y aire con perros, drones y helicópteros. Ofrecieron importantes recompensas para quien aportara algún dato para esclarecer el caso, pero desde entonces nada se sabe de él.

De la redacción de EL NORTE
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A Juan Carlos Woldryk “se lo tragó la tierra” en marzo de 2022 en una estancia del área rural de Bolívar. Los investigadores rastrillaron la zona con canes entrenados, con buzos tácticos en cursos de agua y desde el aire con helicópteros y drones. Ofrecieron recompensas para quien pudiera dar una pista acerca de la suerte corrida por el trabajador rural, pero pasaron 39 meses y no hay rastros del hombre desaparecido. Solo se supo que Juan estaba siendo engañado y extorsionado por dos internos de la Unidad Penal N°3.
El 30 de marzo de 2022 Woldryk trabajó como lo hacía habitualmente. Esa mañana marcaron y caravanearon bovinos desde muy temprano. Al mediodía se detuvo para descansar y a las 14:30 debía retomar las tareas junto a los otros trabajadores, pero no volvió. Un compañero fue hasta su habitación para despertarlo, pero no obtuvo respuesta y ya no pudieron encontrarlo.
Alrededor de las cinco de la tarde el propietario de la Cabaña El Rincón, reportó su desaparición al Comando de Prevención Rural. Juan Carlos Woldryk, quien por entonces tenía 30 años, había desaparecido ese mismo día de la estancia ubicada en el Cuartel XII del Partido de Bolívar, dejando en el lugar sus pertenencias personales. Conforme a lo publicado por medios de la localidad de Olavarría, en su habitación encontraron a su perro (que siempre lo acompañaba), su billetera, documento de identidad, las botas y el cargador del celular. Solo faltaban un lazo, una cuchilla y su teléfono móvil. Desde su entorno declararon que solo les había llamado la atención que lo veían menos animado que de costumbre.
Desde entonces la búsqueda fue infructuosa. Días después encontraron prendas de vestir que, en principios, pensaron podían ser de Juan. Estaban a la orilla de un canal cercano al lugar de los hechos y también hallaron un refugio artesanal a seis kilómetros de la estancia en los que podría haber permanecido, pero posteriormente fueron descartados como vinculados al caso. A la incertidumbre se suma un vacío en los mensajes telefónicos recuperados en el lapso desde el 27 hasta el 29 de marzo, días inmediatamente previos a su desaparición, que dificulta aún más el esclarecimiento de sus últimos movimientos.
La investigación
En medio de la investigación, el Juzgado de Garantías Nº 2 de Olavarría ordenó la clonación de su celular, lo que permitió a los peritos recuperar conversaciones clave. Entre el 22 y el 26 de marzo de 2022, Woldryk intercambió mensajes con dos sujetos alojados en la UP3, Luis Miguel Galeano y Fernando Fabián Esperón Listorti, quienes lo extorsionaron bajo una modalidad conocida como sextorsión. Utilizando perfiles falsos de Facebook y simulando ser un comisario, lo amenazaron con una falsa denuncia por supuesto intercambio de contenido con una menor de edad. El 26 de marzo, Woldryk concretó un pago de 20.000 pesos a la cuenta de Ayelén Mansilla, también implicada en la trama. Sin embargo, los extorsionadores continuaron exigiendo más dinero, mencionando incluso a falsos fiscales y jueces que requerían “su parte”. La víctima, ya sin recursos, les expresó su desesperación, pero siguieron acosándolo. El 30 de marzo, día de su desaparición, recibió nuevos mensajes de un número identificado como “Fiscal”.
La teoría inicial es que se habría ido por sus propios medios atemorizado ante las amenazas. Desde un perfil falso de Facebook los estafadores ubicaron a la potencial víctima, consiguieron que iniciara un dialogo intimo con quien suponía era una mujer (se identificaba como “Laurita Fernandez”). Poco después comenzó a recibir mensajes intimidatorios de falsos representantes de la justicia que le pedían dinero para no acusarlo diciéndole que había estado dialogando con una menor
Los extorsionadores fueron procesados, aceptaron un juicio abreviado y una condena unificada de 10 años y 8 meses de prisión efectiva comprensiva de este delito en particular y de una causa anterior por robo. Pero a más de tres años del hecho el paradero del trabajador rural sigue siendo un misterio, su desaparición conmueve a toda una comunidad y dejó al descubierto una trama de extorsiones operando de distintas formas desde las cárceles del país.

