A un año del siniestro, la madre de Valentín Zanchetta recordó a su hijo: “Me dejó el gran orgullo de ser su mamá”

PERSECUSIÓN POLICIAL QUE TERMINÓ EN TRAGEDIA

El 8 de junio de 2024, dos personas murieron cuando un patrullero que perseguía a una moto chocó contra otro auto en el cruce de las avenidas Ponce de León y Rivadavia. Producto del impacto, murieron Luis Regondi, quien conducía el auto particular, y el oficial Valentín Zanchetta. A un año del trágico episodio, en diálogo con EL NORTE, su madre recordó al joven policía.

De la redacción de EL NORTE
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El 8 de junio del año pasado, la ciudad despertaba con los ecos de una tragedia. Una persecución policial de la recientemente creada UTOI terminó en la intersección de las avenidas Ponce de León y Rivadavia con un violento choque en el que murieron dos personas.

El suceso fatal se produjo en el transcurso de un operativo, cuando un móvil de la UTOI, un Fiat Cronos, colisionó con un Volkswagen Polo de color azul conducido por Luis Adriano Regondi, de 51 años, quien murió en el acto.

Conforme al registro de las imágenes de las cámaras de seguridad captadas en ese momento, el siniestro tuvo lugar de madrugada a las 4:12. Una de las grabaciones muestra que primero se ve acercarse y pasar a toda velocidad a una moto por la avenida Ponce de León. Unos metros más atrás venía el patrullero tripulado por cuatro policías. La toma siguiente alcanza a registrar las consecuencias del cruce fatal entre el patrullero y el Volkswagen Polo de color azul que se trasladaba por la calle Rivadavia. Se observa a los dos autos accidentados salir disparados contra un semáforo y detenerse totalmente destruidos.

El patrullero estaba al mando del joven oficial Valentín Zanchetta, de apenas 20 años, oriundo de Pergamino, quien fue trasladado de urgencia al Hospital San Felipe, donde más tarde falleció. Junto a él viajaban otros tres efectivos de 23, 24 y 27 años, quienes no sufrieron heridas que pusieran en riesgo sus vidas.

Luis Adriano Regondi, que viajaba solo, encontró la muerte en un hecho totalmente ajeno. Quedó en medio de la persecución de un patrullero a un motociclista que escapaba de la policía. Regondi (51) era un muy apreciado vecino de la ciudad, trabajaba como camionero, tenía tres hijos y se domiciliaba en el barrio Lanza.

La causa por el accidente que recayó en la UFI N° 13 Tematizada en Violencia Institucional fue cerrada a los pocos días de iniciada porque la muerte de ambos conductores extinguió la acción. El motociclista que huía de la policía nunca fue identificado. Al cumplirse un año de la tragedia, la madre de Valentín Zanchetta recordó el terrible episodio.

El conductor de la moto

Valentín Zanchetta, el joven policía que murió mientras prestaba servicios, era pergaminense. En ese momento su ciudad lo despidió con muestras de dolor en medio de una caravana y sirenas. En mayo pasado, familiares y amigos lo homenajearon en Rivadavia y Ponce de León, lugar del accidente, colocando una “Estrella Amarilla”. Cecilia, la madre de Valentín, en diálogo con EL NORTE, expresó su dolor y su deseo de que algún día aparezca el conductor de la moto que ese día huyó de la policía. “Me contacté con la ONG ‘Estrellas Amarillas’ porque esto ocurrió cuando mi hijo y sus compañeros estaban cumpliendo con su deber. Quería que el nombre de Valentín estuviera en ese lugar para que cada vez que la persona que manejaba la moto pase por ahí, vea que por su accionar se perdieron dos vidas inocentes. No tuvimos contacto con la familia de la otra víctima; hubiese querido hablar con ellos. Somos dos familias que quedamos destruidas y el de la moto se fue como si nada. Ojalá algún día tome conciencia de lo que ocasionó”, manifestó Cecilia.

Respecto de esa jornada trágica, recordó: “Estaba durmiendo cuando recibí el llamado de la novia de mi hijo, que también es policía y prestaba servicios con él. Eran las cinco y cuarto de la mañana. Estaba llorando, me dijo que Valentín había tenido un accidente, que viajara urgente a San Nicolás. Cuando llegamos al Hospital San Felipe, nos encontramos con que su estado era crítico; no nos dieron esperanzas. Lo pudimos ver. Todavía estaba con vida. Al rato tuvo otro paro y falleció. Su padre y yo creemos que nos esperó para despedirse”.

En cuanto al acompañamiento de la gente y de la fuerza a la que pertenecía el joven, explicó: “En todo momento nos sentimos muy contenidos. La UTOI, el Ministerio de Seguridad, la gente de Servicios Sociales, todos estuvieron siempre presentes. Estoy muy agradecida. Despidieron a mi hijo con todos los honores porque murió en servicio. Agradezco a sus compañeros, a sus jefes, a sus amigos. Sus compañeros me decían que siempre tenía una sonrisa, una palabra de aliento”.

“Soñaba con ser policía”

“Valentín siempre quiso ser policía como su padre. Desde chico jugaba a serlo. Al principio traté de hacerlo cambiar de idea porque tenía miedo de que le pasara algo, pero como vimos que su decisión era firme lo apoyamos. Apenas terminó la secundaria entró en la fuerza, tuvo el mejor promedio, amaba ser policía, estaba orgulloso de su uniforme. Siempre fue muy especial, era el más grande de su grado, jugó al básquet en Pergamino para el Club Comunicaciones. De chico era un nene inquieto, pero siempre nos recalcaban que era buen compañero y muy respetuoso. Fue un hijo ejemplar. Yo siempre fui muy creyente aunque ahora estoy como enojada con Dios, pero ojalá que el paraíso exista porque él es un ángel que merece estar ahí. Me dejó el gran orgullo de ser su mamá”, concluyó Cecilia, mamá de Valentín Zanchetta.

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