Las compras al exterior de carne vacuna se multiplicaron y ya ocupan un rol clave en la estrategia oficial para contener los precios.

Las importaciones de carne vacuna crecieron un 32% en las últimas semanas, impulsadas por el aumento de las exportaciones. La mayor demanda externa llevó a liberar cortes del mercado interno. En paralelo, la apreciación cambiaria y la baja de aranceles facilitaron el ingreso de carne extranjera. Esta situación generó un reacomodamiento en los precios locales.
El caso más visible es el de Brasil, de donde proviene el 85% de las importaciones. Argentina ya comenzó a traer asado brasileño, aprovechando su nuevo estatus sanitario: libre de aftosa sin vacunación. Según datos oficiales, entre junio de 2024 y abril de 2025, las importaciones de alimentos desde Brasil crecieron un 152%. El asado, la nalga y el cuadril son algunos de los cortes que ingresan desde el vecino país.
Durante el primer cuatrimestre del año, las compras externas de carne vacuna pasaron de 576 a 5.300 toneladas. El salto representa un incremento del 820%, según datos del Indec citados por el experto ganadero Andrés Costamagna. “Las importaciones de carne vacuna son récord. Nunca vimos esto”, afirmó. En góndolas, los cortes importados ya se ofrecen a precios mucho más bajos que los nacionales.
Un kilo de carne brasileña cuesta u$s3,6, lo que equivale a unos $3.700 al tipo de cambio oficial. En comparación, el mismo corte argentino ronda los $12.000 en carnicerías. Esta diferencia empuja a supermercados a importar cortes “populares”. El kilo de asado, por ejemplo, se vende entre $7.300 y $9.000 los fines de semana.
También crecen las importaciones de cerdo y pollo. En el caso del cerdo, el volumen pasó de 3.603 a 18.945 toneladas interanuales, un aumento del 425%. En aves, el salto fue del 341%: de 6.340 a 28.000 toneladas. Estas cifras reflejan una política de apertura orientada a frenar la suba de precios en un contexto de caída del consumo interno.
Mientras tanto, el mercado global de carne continúa movido. China sigue siendo el mayor importador, aunque con algunas reducciones en su volumen. En cambio, Estados Unidos suspendió las compras a Argentina por cuestiones sanitarias. Pese a eso, las exportaciones argentinas de carne porcina y bovina siguen en alza, sobre todo por la fuerte demanda asiática.
*Con información de Iprofesional

