Cada 24 de mayo, la Iglesia Católica conmemora a María Auxiliadora, una de las advocaciones marianas más extendidas del mundo.

Una devoción histórica que se expandió con Don Bosco
El 24 de mayo, la Iglesia celebra la festividad de María Auxiliadora, también conocida como Auxilio de los Cristianos. Su veneración tiene origen en los primeros siglos del cristianismo, pero fue oficialmente establecida en 1815 por el papa Pío VII, en agradecimiento por su liberación tras haber sido prisionero de Napoleón Bonaparte.
San Juan Bosco fue quien impulsó con fuerza esta devoción en el siglo XIX. La eligió como patrona de su obra y fundó en su honor la Basílica de María Auxiliadora en Turín. Bajo su amparo, desarrolló la tarea educativa de los salesianos, que se extendió luego por todo el mundo. En ese contexto, la advocación se convirtió en un símbolo de protección espiritual para los jóvenes, los educadores y las comunidades vulnerables.
La familia salesiana, presente en escuelas, parroquias y obras sociales, continúa promoviendo su culto en los cinco continentes. Su figura representa el consuelo en la dificultad, la guía en la fe y la cercanía de la Virgen María para los fieles.
La “Virgen del agro” en el corazón del campo argentino
En Argentina, María Auxiliadora tiene una fuerte presencia en el ámbito rural. En 1949, durante el gobierno de Juan Domingo Perón, fue proclamada oficialmente patrona del agro nacional, a pedido de un grupo de productores agropecuarios de Rosario.
Desde entonces, cada 24 de mayo se celebran procesiones, misas y bendiciones especiales en distintas zonas productivas del país. Su imagen está presente en capillas rurales, escuelas agrarias, campos y pueblos del interior.
María Auxiliadora es invocada en momentos de sequía, granizo o dificultades económicas, y sigue siendo un símbolo de esperanza para las familias que viven del agro. Su figura une la fe con la cultura del trabajo y representa una tradición profundamente arraigada en la identidad rural del país.
La celebración del 24 de mayo trasciende lo religioso: es también un acto de agradecimiento colectivo y un reencuentro con las raíces católicas que sostienen a muchas comunidades argentinas.

