El barrio Los Pinos ya desarrolla sus primeras jornadas de actividades en el EPI que brinda atención a la primera etapa de la vida. Este sector, tan necesitado de abordajes profesionales, ahora cuenta con una atención gratuita e integral que permite acompañar su desarrollo. El centro resulta una novedosa herramienta para facilitar las tareas de cuidados a familias que por trabajo o estudio no cuenta con la posibilidad de brindar asistencia a tiempo completo, ni la capacidad económica de abonar servicios de guarderías, niñeras o cuidadores.

Carolina Mitriani
[email protected]
Ha arribado a la zona Sur de la ciudad un dispositivo comunitario constituido para la atención de los más pequeños. Se trata del Espacio de Primera Infancia «Corazoncitos Felices». Ubicado en el salón comunitario de la esquina de Rademil y Varela, el centro propone una alternativa para quienes no pueden costear servicios de cuidado para los menores de edad que están a su cargo. También permite que éstos potencien sus capacidades, recibiendo asistencia de un equipo de profesionales formados para prestar servicio a esta etapa de la vida.
La psicopedagoga Camila Vandoni, responsable del EPI, retrató a «Pila y Media» (Radio U) que el lugar “está dedicado a chicos de entre 45 días de edad y 4 años. Es para los papás y mamás que necesitan estudiar y no tienen con quién dejarlos, que no puedan pagar el servicio de niñera”. Las actividades, al menos en estos primeros pasos, van de lunes a viernes, de 8 a 12 del mediodía.
Gran convocatoria
“Al principio, recorrimos el barrio completo, inclusive fuimos a Santa Rosa. Lo hicimos para informar y comentar qué estaba pasando, qué íbamos a hacer acá y qué íbamos a abrir”, refirió Vandoni sobre la previa de esta apertura, en la que repartieron planillas de inscripción. Y agregó: “Encontramos a muchos papás que están interesados. Ahora que ven que ingresan niños, como si fuera un jardín, van viniendo cada vez más a consultar; además de que llaman para anotar a los chicos”.
Acerca de la aceptación del barrio ante esta nueva propuesta, la psicopedagoga expresó que los recibieron “con los brazos abiertos”. “Están todos súper contentos. Vienen vecinos a decir que están felices de que el espacio se pueda usar. Esto siempre fue un salón vacío y que ahora lo puedan usar los chicos, para el bienestar de las familias”, comentó.
Al lugar llegan muchas mamás, comentando que no tienen trabajo y no consiguen porque no tienen cómo pagar una niñera o alguien que cuide a sus hijos. “A nosotros nos da una satisfacción enorme poder ayudar”, expresaron desde el EPI.
Lo saliente de este centro es que brinda atención gratuita y brinda el desayuno y una colación. Actualmente son 15 los inscriptos. Siete de ellos ya asisten de manera efectiva y aguardan por la incorporación de otra parte del grupo, que se encuentra cumpliendo aislamientos a causa del Covid-19.
Para la inscripción solicitan, además de la planilla correspondiente, una ficha médica, fotocopias de los documentos del niño y sus padres, la presentación de su calendario de vacunas al día y la partida de nacimiento.
Profesionales
El equipo de trabajo del Espacio de Primera Infancia está dotado por 14 personas: dos enfermeras, una psicopedagoga, el equipo de cuidadoras, cocineras, una profesora de educación física y servicio de limpieza. “Nos estuvimos capacitando un montón”, explicó su coordinadora, abocada a las ciencias de la enseñanza y el aprendizaje.
Mariela y Cintia, docentes de inicial, y Fernanda, profesora de música de nivel inicial, son profesionales de la zona, que tomaron conocimiento de la creación de este espacio y decidieron acompañar de manera externa el proyecto. En las primeras horas de su funcionamiento, se acercaron para colaborar; lo hicieron desde la ayuda con estrategias de diagramación de actividades hasta la donación de material de aprendizaje y juguetes.
Primera mirada
En estas primeras jornadas, el equipo de profesionales ha podido dar cuenta del cumplimiento de una planilla de desayuno saludable, con la que organizan la alimentación de los niños que asisten, además de otorgar frutas como colación.
“Hasta ahora, los chicos que hemos recibido están bien alimentados. Algunos cuando llegan dicen que están en ayunas, entonces lo primero que hacemos es el saludo, la presentación y el desayuno. Después empezamos a jugar”, contó Camila Vandoni a Radio U.
Sus actividades están enmarcadas en procesos de planificaciones. Las mismas “tienen objetivos y finalidades en todos los juegos. Esta primera etapa es de integración de pares y de equipo, para conocernos”, detalló su coordinadora.
Voluntad
“Corazoncitos Felices” encontró su paso a la realidad en barrio Los Pinos gracias a la voluntad de quienes pensaron el proyecto y los eslabones que lo hicieron llegar a las dependencias gubernamentales. La generación de este espacio, cuenta Camila, “fue gracias a nuestros referentes de Somos Barrios de Pie, quienes nos ayudaron a generar esta conexión y poder bajar el programa. También para encontrar una ubicación, el material y el dinero para solventarlo”.
La institución depende de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia; enmarcada en las tareas de la Subsecretaría de Primera Infancia, con cúpula en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

