A 100 años del nacimiento de Horacio Guarany, murió el cantor mas no su obra

En comunicación con EL NORTE, su hijo recordó como “un valuarte” a su padre, un artista de lo mejor que cosechó nuestro país. Exiliado, alejado de su tierra pero con un legado imborrable.

Horacio Guarany

Valentín Cúneo
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Este 15 de mayo se cumple el centenario del nacimiento de Horacio Guarany, uno de los íconos más representativos del folclore argentino. Nacido en 1925 en Las Garzas, Santa Fe, como Eraclio Catalín Rodríguez Serejo, Guarany dejó un legado de más de 1.300 canciones, de las cuales cerca de 600 fueron de su autoría.

En diálogo con EL NORTE, su hijo, Horacio Guarany Rodríguez, destacó: “La enseñanza que más me dejó fue que siempre fue un amigo verdadero, se aguantó con su boca lo que venía, siempre habló sobre su pueblo y fue para adelante, se la jugaba por la gente que no tenía voz, tenía micrófono, podía hablar y lo hacía”.

Como parte de las actividades conmemorativas, este jueves a las 21 horas se lanza la versión digital del primero de tres discos homenaje bajo el nombre Horacio 100 Guarany. “Es difícil resumir su vida en tres volúmenes, pero lo acompañamos con fotos, relatos y anécdotas”, explicó su hijo. El primer volumen físico estará disponible en junio, con formato tradicional y adaptación a plataformas digitales.

Entre los temas seleccionados, Horacio hijo eligió La villerita como el más significativo. “Tardó muchos años en hacerla, del 69 al 70 y algo. A él no le cerraba y esa canción es tan actual que la elijo por esa razón”, expresó. También destacó Si se calla el cantor, tema que Guarany llevó al cine en 1973 y que sintetiza su compromiso social: “Porque la vida, la vida misma, es todo un canto. Si se calla el cantor, muere de espanto; la esperanza, la luz y la alegría”.

“Murió el cantor, pero su obra, su memoria va a seguir estando delante de su pueblo”

Durante la dictadura militar, Guarany sufrió amenazas, censura y exilio. Se radicó en España en 1974 y regresó al país en 1978. Su hijo recordó: “Él decía con la boca lo que defendía, y lo pagó con el cuerpo”. Tras su regreso, en 1979, colocaron una bomba en su casa y decidió mantener bajo perfil hasta la recuperación democrática.

Al ser consultado sobre el legado que dejó para los nuevos músicos, su hijo respondió: “Es un valuarte, que sigan trabajando, leyendo y escuchando música clásica. A él le enseñaron que tiene que hacer un género y trabajarlo, no ir cambiando de uno a otro”.

Finalmente, al imaginar un último mensaje para su padre, dijo: “Le diría que siga para adelante como lo acompañé en el exilio y que siga cantando para todo el país. Murió el cantor, pero su obra, su memoria va a seguir estando delante de su pueblo”.

El recuerdo de Horacio Guarany revive en cada escenario, en cada letra, en cada historia compartida entre vino, amigos y canciones. Su voz, como tantas veces prometió, no se calla.

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