Más de 50000 personas ya despidieron a Francisco en la basílica de San Pedro

En la segunda jornada de despedida, no cesan de llegar fieles y seguidores a la basílica de San Pedro, donde permanecerá hasta el sábado. Los visitantes pueden ingresar y saludarlo brevemente, controlados por una gran cantidad de efectivos de seguridad.

Desde ayer, el féretro que contiene los restos del papa Francisco se encuentra dentro de la basílica de San Pedro, donde está siendo despedido por miles de fieles que arriban desde todas partes del mundo para darle el último adiós. EL NORTE vive de cerca la ceremonia con la corresponsal Agustina Henrich, quien notó una enorme cantidad de personas aguardando por venerar a Francisco.  

“Hay mucha cantidad de gente que espera desde temprano por entrar a la basílica. Las puertas abrieron a las 7 y cierran a las 00:00”, informó. Además, remarcó que el miércoles estuvieron en el lugar alrededor de 50000 personas.

“Hay muchos controles de seguridad. Son aproximadamente entre 5000 y 7000 efectivos los que están trabajando aquí, esperando que se triplique esa cantidad para el sábado 26, que será el día que Francisco sea llevado a Santa María Maggiore, donde descansará finalmente”, pudo saber este medio.

En cuanto al operativo, se vislumbra buena organización, tanto afuera como adentro de la basílica. “Ayer pude entrar y puedo asegurar que es una sensación única estar acá, una experiencia difícil de poner en palabras. Hay una energía particular”, percibió Agustina. Si bien es poco el tiempo que tenes para despedirte y el recorrido está marcado, los creyentes lo respetan.

El sábado habrá una misa, sin ingresos a la basílica, por lo que ya se encuentran colocando pantallas y sillas para el último adiós al Santo Padre.

Visitas de dirigentes

Se aguarda la llegada del presidente Javier Milei y su comitiva para las próximas horas, quienes participarán de la sepultura de Francisco el próximo sábado.

También llegarán al Vaticano dirigentes de otros países, aunque no se sabe aún cómo será el operativo de seguridad.

En tanto, se puede notar que “no ha cambiado la vida en Roma” y los ciudadanos siguen con sus actividades habituales, aunque el país esté viviendo un hecho histórico.

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