Femicidio en Rosario: mató a su expareja tras denunciarlo y comenzar una nueva relación

“Nací para ser libre, no asesinada”, había escrito Natalia Ocampo en redes sociales días antes de ser asesinada junto a su novio.

Natalia Ocampo, de 47 años, fue asesinada el domingo pasado en su casa de la zona oeste de Rosario. Recibió dos disparos en la cabeza y uno en el pecho. Su novio, César Valenzuela, de 48 años, también fue ejecutado de varios tiros. Por el doble crimen fue detenido Aníbal Ramón Cabaña, expareja de Natalia y padre de su hijo, quien se entregó horas después y confesó el hecho.

Según la investigación que lidera el fiscal Alejandro Ferlazzo, Cabaña entró al domicilio con una llave que había robado previamente. Subió al primer piso, pateó una puerta y desató la masacre. “A ella primero le dio dos tiros en la cabeza. A Valenzuela, por lo que dijeron los vecinos, le hizo implorar que no lo mate. Pero lo hizo de todos modos”, reveló un investigador del caso.

Una historia marcada por la violencia

Natalia Ocampo y Aníbal Cabaña, su exmarido y asesino.

Natalia había denunciado a Cabaña en al menos dos oportunidades desde 2010, aunque todas las causas fueron archivadas. Durante los 18 años que duró la relación, ella y su hijo –diagnosticado con TDAH– vivieron bajo amenaza constante. En sus presentaciones judiciales, Ocampo dejó constancia de ataques a su casa, incluyendo disparos y hasta una bomba molotov.

Dos semanas antes del crimen, Natalia realizó su última denuncia por amenazas. Cabaña la había insultado y le había hecho gestos de degüello en la puerta de su domicilio. La Justicia le impuso una orden de restricción, que resultó ineficaz. El femicida robó su celular, un juego de llaves y, según el fiscal, planificó el asesinato desde entonces.

La pistola 9 milímetros con la que cometió el doble homicidio fue hallada en el tanque de agua de la casa de una de sus hermanas. El propio Cabaña reveló el escondite luego de entregarse en la comisaría 19ª, acompañado por dos amigos.

Una advertencia en redes sociales

Natalia había publicado en su cuenta de Facebook: “Nací para ser libre, no asesinada”. El mensaje fue compartido por ella apenas una hora y media antes de ser asesinada. Lo había posteado también tres días antes, como una especie de grito anticipado que la Justicia no supo escuchar.

Tanto ella como su exmarido eran conocidos en su entorno por su participación en actividades religiosas. Sin embargo, tras el crimen, las redes sociales se llenaron de testimonios que daban cuenta de la violencia que sufría Natalia.

“Cuando tomó valor para alejarse de vos le hiciste esto”, escribió una mujer en el perfil del femicida. Otra recordó: “Un día vino re golpeada y este HDMP en la puerta del colegio le dijo de todo”.

Aníbal Cabaña permanece detenido e imputado por el doble homicidio. La causa expone no solo una tragedia íntima, sino también las fallas del sistema judicial para proteger a las víctimas de violencia de género.

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