Será solo para el 5% de los internos. Se deberán hacer cronogramas y se controlará el cumplimiento.

El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Seguridad, anunció en el Boletín oficial que los presos que no realizan tareas con fines de reinserción social pueden cumplir labores generales.
A través de la Resolución 429/2025 publicada este viernes, se informó que solo el 5% de la personas privadas de la libertad podrán llevar a cabo tareas laborales y desde la Dirección Nacional del Servicio Penitenciario Federal deberán “elaborar planes y cronogramas específicos de las tareas asignadas y controlar su cumplimiento”.
La medida fue firmada por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y publicada este viernes en el Boletín Oficial.
Los internos alcanzados por esta norma deberán cumplir un mínimo de ocho horas diarias realizando tareas como limpieza, mantenimiento o mayordomía dentro del penal. A cambio, recibirán una retribución, aunque el monto no estará atado al salario mínimo.
El Servicio Penitenciario Federal deberá elaborar planes y cronogramas específicos para estas tareas. También deberá controlar su cumplimiento efectivo e informar mensualmente a la Subsecretaría de Asuntos Penitenciarios.
El pago de peculio sin trabajo a más del 5% de los presos quedará automáticamente cancelado. La medida busca terminar con abusos detectados en el uso de fondos públicos.
Más del 60% de los internos cobra sin realizar tareas productivas
Según datos oficiales, al 31 de diciembre de 2024 había 11.728 personas privadas de libertad en cárceles federales. De ese total, el 66% cobró peculio.
Sin embargo, solo 2.922 realizaron actividades con fines de reinserción social. El resto, unos 4.623 internos, cobraron por hacer tareas de fajina. Muchas de esas tareas no se realizaron efectivamente.
El Gobierno consideró que esa asignación masiva de recursos desvirtuó el objetivo del trabajo penitenciario. La normativa vigente permitió que el peculio funcionara como un plan asistencialista.
Desde el gobierno aseguran que la nueva resolución busca revertir esa lógica, reorientando los pagos hacia programas con verdadero impacto en la reinserción.
Más del 75% del presupuesto se destinó al pago de peculio
El Decreto asegura que durante 2024, el ENCOPE destinó más de 19.300 millones de pesos al pago de peculio. Esto representó el 75% de su presupuesto total.
Casi el 60% de ese dinero fue a parar a internos que no participaron en tareas productivas. Fueron pagos por limpieza, mantenimiento y otras labores sin carácter formativo.
El Ministerio advirtió que esta situación impidió financiar proyectos laborales reales. También alertó sobre el uso indebido de fondos públicos y el fomento de la dependencia económica.
Trabajo carcelario: un derecho, un deber y una herramienta de cambio
La Ley 24.660 y el Reglamento General de Procesados definen el trabajo como parte esencial del tratamiento penitenciario. Su objetivo es promover hábitos, capacitar y favorecer la reinserción.
El artículo 18 de la Constitución obliga a que las cárceles sean “sanas y limpias”. Por eso, todos los presos deben participar en tareas básicas de higiene, sin remuneración.
La nueva medida no modifica esa obligación general. Solo regula el caso de quienes no desarrollan actividades con fines productivos, limitando su posibilidad de cobrar sin trabajar.
El Estado busca, con esta resolución, recuperar el sentido original del trabajo penitenciario: esfuerzo, formación y reducción de la reincidencia.

