Los colectivos en San Nicolás no se sumarán a la huelga debido a una conciliación obligatoria que afecta a la UTA. En este sentido, el servicio de transporte público de pasajeros continuará con normalidad en la ciudad.

Este jueves 10 de abril, la Confederación General del Trabajo (CGT) llevará a cabo su tercer paro general contra el gobierno de Javier Milei, en un contexto de creciente malestar por la situación económica del país. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en otros sectores del transporte, los colectivos no se sumarán a la huelga debido a una conciliación obligatoria que afecta a la Unión Tranviarios Automotor (UTA).
A pesar de que la CGT convocó la medida de fuerza para protestar por despidos, el ajuste económico y la pérdida de poder adquisitivo, la UTA, que agrupa a los choferes de colectivos, confirmó que no se sumará al paro. Esto se debe a que el gremio se encuentra actualmente en un período de conciliación obligatoria, dictado por el Ministerio de Trabajo, que impide realizar medidas de fuerza hasta el 10 de abril. En consecuencia, los colectivos seguirán circulando con normalidad en todo el país, incluida nuestra ciudad.
En San Nicolás, desde el gremio manifestaron que aún no recibieron instrucciones de parte de la conducción nacional de la UTA. Según Tomás Lencina, secretario general del gremio local, la decisión final dependerá de lo que resuelva el Consejo Directivo Nacional. Si bien aún no recibieron un comunicado oficial, todo indica que la conducción nacional no se sumará al paro, por lo que la seccional local seguirá la misma línea y los colectivos funcionarán sin alteración en el servicio.
Aunque la UTA no participará de la huelga, otros sectores del transporte, como los ferrocarriles, el transporte aéreo y los puertos, sí estarán parados, lo que generará dificultades en la circulación de pasajeros.
Además de la conciliación obligatoria, las internas gremialistas en el ámbito del transporte también juegan un papel importante en esta decisión. La UTA se alejó de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que agrupa a otros sindicatos del sector, como los del ferrocarril y los puertos. Este distanciamiento refleja la falta de alineación interna en el ámbito sindical, que puede diluir la fuerza del paro y reducir su visibilidad, al no contar con la adhesión de un sector tan estratégico como el transporte urbano de pasajeros.
Al no sufrir alteraciones el servicio de colectivos, debido a la conciliación obligatoria, podría restarle visibilidad al paro. La presencia de los choferes en las calles es uno de los elementos más visibles de una protesta de este tipo teniendo en cuenta que el transporte público es esencial para el desplazamiento diario de miles de personas.
En este contexto, el gobierno nacional podría considerarse victorioso, aunque de manera simbólica. Si el paro genera impacto a pesar de la falta de apoyo de la UTA, será una señal clara de que el descontento con las políticas económicas está comenzando a tomar fuerza.

