Impulsadas por el regreso a clases y promociones, las ventas pymes muestran señales de reactivación, aunque persisten desafíos estructurales.

Las ventas minoristas pyme crecieron 10,5% interanual en marzo, a precios constantes, según informó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
Este repunte, sin embargo, no alcanza para compensar la fuerte caída sufrida durante 2023, cuando las ventas bajaron 12,6% en el mismo mes.

En la comparación mensual desestacionalizada, las ventas también crecieron un 0,1%, sumando un alza acumulada del 19,4% en los primeros tres meses de 2025.

El impulso llegó desde eventos puntuales, como el cierre de la temporada de verano y el inicio del ciclo lectivo en todo el país. También influyeron las acciones comerciales, como descuentos, cuotas sin interés y promociones especiales en fechas clave del calendario comercial.
Comercios encuestados por CAME mencionaron un leve repunte, aunque por debajo de lo esperado para esta época del año. A pesar de las estrategias aplicadas, la demanda mostró límites, especialmente en rubros no esenciales, con un consumo aún contenido por la situación económica.
Factores como la falta de liquidez, los altos costos y la competencia informal siguen condicionando el crecimiento del sector comercial.
Rubros destacados: Perfumería, Farmacia y Alimentos lideraron las ventas
En marzo, los siete rubros relevados por CAME registraron aumentos interanuales. Todos lograron revertir, al menos parcialmente, las caídas previas de 2023.
Perfumería lideró las subas con un incremento del 23,6%, seguido por Farmacia con 16,8% y Alimentos y Bebidas con un 13,7%.

El rubro de Alimentos y Bebidas también lidera el crecimiento del primer trimestre, con una suba acumulada del 25,3%. Este sector se vio favorecido por su carácter esencial y por la adaptación de precios y promociones a la nueva realidad del consumo.
En tanto, los comercios de los sectores estacionales lograron aprovechar el empuje generado por el regreso a clases y el cierre de la temporada alta.
CAME remarcó que quienes ofrecieron variedad, precios accesibles y estrategias de venta efectivas lograron sostener su nivel de actividad. El uso de medios de pago financiados, como cuotas sin interés, fue clave para atraer consumidores con poder adquisitivo limitado.
También se destacó la importancia de generar promociones propias y adaptadas a la realidad de cada barrio o localidad.
Sin embargo, algunos sectores, como el textil, continúan en crisis por la combinación de caída del consumo, altos costos y fuerte competencia informal.
Costos, competencia y consumo contenido: el contexto sigue siendo adverso
Durante marzo, los comercios enfrentaron aumentos significativos en los costos operativos, la presión impositiva y los valores de alquileres.
Estas condiciones dificultaron sostener márgenes de rentabilidad, reponer mercadería y afrontar gastos fijos, según detalla el informe.
Además, la competencia de productos importados o vendidos por canales informales continúa presionando a los comercios formales.
A pesar de las promociones, muchos consumidores mantienen una postura cauta al momento de gastar, afectando la facturación diaria.
En este contexto, los comerciantes valoraron la eficacia de herramientas como el pago en cuotas y las estrategias de fidelización. La flexibilidad en la oferta y la capacidad de adaptación al nuevo comportamiento de los consumidores resultaron fundamentales para mantener la actividad.
La incertidumbre económica sigue presente, y muchos comercios priorizan sostener su flujo operativo por sobre una expansión.
Sectores como el textil, con baja rotación de stock y alta dependencia de fechas clave, sufren especialmente esta coyuntura.
No obstante, los comerciantes que aplicaron políticas activas de ventas pudieron amortiguar en parte el impacto de la crisis general.
Expectativas moderadas: cautela y esperanza en una recuperación gradual
A pesar del entorno complejo, los comercios muestran un moderado optimismo de cara a los próximos meses, indica CAME. Muchos comerciantes esperan una mejora en la situación económica de sus empresas, aunque mantienen la cautela frente a las señales mixtas del mercado.
Los factores que podrían impulsar la recuperación incluyen la estabilidad de precios, promociones sostenidas y una eventual reactivación del consumo. Sin embargo, la mayoría coincide en que el repunte será gradual y estará condicionado por el contexto macroeconómico general.
La percepción sobre el futuro del país y del sector pyme también mostró una leve mejora, aunque con reservas. Los empresarios del comercio destacan la necesidad de reglas claras, reducción de la presión impositiva y acceso al financiamiento para consolidar el crecimiento. Mientras tanto, ajustan sus estrategias y se apoyan en herramientas digitales para mejorar la eficiencia y ampliar su alcance.
Desde CAME remarcaron que la capacidad de adaptación será clave para atravesar un 2025 con desafíos, pero también con oportunidades. La reactivación del mercado interno sigue siendo la prioridad para las pymes, que aún esperan señales firmes desde el plano económico y político.

