Cáritas Arquidiocesana Bahía Blanca y la Cooperativa Obrera presentaron un informe sobre la campaña “Solidarios por Bahía”, lanzada tras el temporal del 7 de marzo. Gracias a los aportes de asociados de distintas provincias y a una donación adicional del 20% en mercadería por parte de La Coope, se recaudaron $77.123.143. Los fondos se destinan a la compra de alimentos, artículos de limpieza y asistencia a las familias más afectadas.

A casi un mes del devastador temporal que azotó Bahía Blanca, la red solidaria sigue activa. Cáritas Arquidiocesana y la Cooperativa Obrera presentaron este viernes un informe detallado sobre la campaña “Solidarios por Bahía”, que logró recaudar más de 77 millones de pesos para asistir a los sectores más afectados de la ciudad.
La iniciativa surgió a raíz del pedido de cientos de asociados de La Coope de diferentes provincias del país —desde Buenos Aires hasta Chubut, pasando por Santa Fe y Córdoba— que se mostraron dispuestos a colaborar con las víctimas de la tormenta. La campaña habilitó canales de donación en todas las sucursales y canalizó los fondos a través de Cáritas, sumando además una contribución del 20% en mercadería por parte de la cooperativa.
El resultado fue contundente: $64.269.285 recaudados entre los asociados y $12.853.857 aportados por La Coope, que se traducen en ayuda concreta para quienes perdieron todo.
“Siento una gratitud muy grande por la enorme solidaridad evidenciada”, expresó Miguel Ángel Vidal, director de Cáritas Bahía Blanca. “Ojalá que esto sirva para transformarnos y hacernos mejores personas”.
La distribución de los recursos se realizó en colaboración con el Centro Comunitario San Roque, la Red Solidaria y numerosos voluntarios. Según explicó Marina Huentenao, coordinadora de economía solidaria de Cáritas, la estrategia se centró en llegar primero a quienes más lo necesitaban: “La premisa fue repartir todo lo que llegaba en cada jornada”.
En una segunda etapa, la ayuda continuará a través de las Cáritas parroquiales y otras organizaciones sociales con las que la arquidiócesis ya trabaja de manera sostenida.
Desde la Cooperativa Obrera, su presidente Luis Ortis destacó el rol clave que tuvo la red de cooperativistas frente a la emergencia: “Lo recaudado será destinado a la compra de alimentos, artículos de limpieza e higiene personal. Son necesidades básicas que todavía hoy siguen sin resolverse en muchos hogares”.
El subgerente general de la entidad, Pablo Barbieri, remarcó que el 90% de los aportes provinieron de ciudades en las que La Coope tiene presencia. “Hubo una respuesta silenciosa pero contundente. Recibimos donaciones de proveedores, cooperativas y otras instituciones que, junto con la Municipalidad, hicieron posible que la ayuda llegue”.
La catástrofe también golpeó directamente a la cooperativa: tres de sus sucursales —la de Ingeniero White, la del centro y el Híper Aguado— siguen cerradas por los daños sufridos. Además, 211 familias de empleados resultaron afectadas. “Desde el primer día nos enfocamos en acompañarlos, no solo con apoyo económico, sino también emocional”, dijo Barbieri.
A casi un mes de la tormenta, el mensaje que comparten todas las voces es claro: la reconstrucción recién empieza, pero la solidaridad ya demostró que es un camino seguro para salir adelante.

