Elsa Alicia Muller, era madre de cinco hijos, conducía un programa de música tropical y tenía 37 años cuando la mataron. En una madrugada de marzo de 1997 en San Nicolás, la emboscaron, abusaron sexualmente de ella y la asesinaron. Aunque la figura penal aun no existía como tal, su hija que por entonces tenía 9 años, recuerda haber escuchado, en la voz del juez, por primera vez la palabra “femicidio”.

De la redacción de EL NORTE
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El pasado 8 de marzo (paradójicamente el Día Internacional de la Mujer), se cumplieron 28 años del atroz femicidio de Alicia Muller. La victima volvía a su casa luego de hacer un programa de radio cuando a pocos metros de llegar un sujeto la interceptó, la golpeó y arrastró hasta un descampado. Una vez allí, se sumaron otros dos agresores, abusaron sexualmente de ella con singular violencia y luego la asfixiaron. Su cuerpo fue encontrado dos días después de que la familia la viera por última vez. A una semana del hecho detuvieron a tres sujetos que, aunque no tenían relación con la víctima, la conocían. Fueron condenados a distintas penas y, aunque el magistrado que juzgó a los autores del crimen usó la palabra femicidio para definir el hecho, los agresores fueron condenados por “violación seguida de muerte”.
La justicia penal argentina aún no había diferenciado ni tipificado a los crímenes de género, pero el homicidio de Alicia Muller es uno de los casos más emblemáticos. La mataron ensañándose especialmente en las partes femeninas de su cuerpo. El delito de femicidio recién fue reconocido como tal en Argentina en diciembre de 2012.
Florencia Martínez, hija de la víctima, tenía apenas nueve años cuando los homicidas interceptaron el paso de su madre en calles Balcarce y Hernandarias -de San Nicolás- cuando regresaba a pocos metros de su casa y la asesinaron con ferocidad. En diálogo con EL NORTE recordó que la vio por última vez el 7 de marzo de 1997. “Mi mamá salió ese día como de costumbre, eran alrededor de las 7 u 8 de la tarde, iba a hacer su programa radial, fue la última vez que la vi con vida. Pasaron dos días buscándola. Lamentablemente se cruzó con tres sujetos, que acabaron con su vida, dejándola en un descampado tapada con yuyos”, relató.
Florencia tiene hoy 37 años, es la única mujer de los cinco hijos de Alicia, a quienes sus allegados llamaban cariñosamente “La Nona”. La describió como a una persona buena, amable, linda, independiente, que le gustaba la música y escribir poesías. Recordó que en su programa de radio en FM Mágica leía sus reflexiones y la gente le contaba sus problemas, le mandaba mensajes. “En el momento en el que sucedió lo de mi mamá no entendía mucho de lo que pasaba, fue muy difícil, me levanté un día y el mundo estaba dado vuelta. Recuerdo que quedamos solos, mi papá estaba en Buenos Aires y a mi mamá no la encontraban. Entonces, mi hermano de seis años se quedó con una vecina y yo, con otra. Salimos a hacer compras y cuando volvíamos había mucha gente en un terreno baldío cerca de mi casa, estaba la policía. Yo era chica, pero intuía que algo muy grave había pasado y que tenía que ver con mi mamá”, recordó Florencia y siguió: “Todos estaban muy nerviosos, pero nadie nos decía nada. Al otro día, mi hermano más grande nos dijo a mi hermanito y a mí que mamá se había ido al cielo, yo entendí, pero él preguntó cuándo iba a volver”.
El juicio
Respecto de los homicidas y el juicio, Florencia expresó que en ese momento no existía la figura del femicidio. “El juez Lezcano trató de darles a los tres homicidas una sentencia más justa para nosotros, pero era lo que la ley marcaba. Los tres hoy están en libertad. Uno salió a los siete años de estar preso, el otro también favorecido por el dos por uno y hace poco salió el ultimo que estaba en Melchor Romero. Estuve presente en el juicio, sin saber del todo lo que le habían hecho a mi mamá. Me enteré de cómo fue su muerte cuando llegué a la adolescencia, mi papá había preparado una carpeta con todos los recortes de diarios del caso y me la entregó. Siempre me pregunto si no hubo más culpables”, concluyó Florencia Martínez.
La justicia logró reconstruir el femicidio y detener a los homicidas por tres testimonios claves. El primero fue el de un vecino que vio como uno de los acusados seguía a pie a la víctima mientras caminaba rumbo a su casa en barrio Cooperación. El segundo, desde un auto, había visto a la misma persona arrastrando “algo” en dirección al descampado y el tercero fue un testigo directo de los hechos que aseguró que lo habían amenazado con un arma para que no hablara.
Los tres hombres fueron condenados por “Violación seguida de muerte” a 19, 20 y 22 años de prisión. Solo uno cumplió la pena completa y estuvo un tiempo más por ser peligroso para sí y para terceros en Melchor Romero. Los otros dos fueron liberados antes y hoy caminan las calles del mismo barrio que los hijos de su víctima.

