Bolivia celebra su Carnaval con tradiciones, devoción y cultura

El país vive una de sus festividades más emblemáticas con danzas, música y rituales ancestrales

Fotografía: Agencia Noticias Argentinas/Xinhua

Bolivia se viste de fiesta con un Carnaval que refleja su riqueza cultural y su fuerte identidad. En cada región, la celebración adopta diferentes formas;

El imponente Carnaval de Oruro, los jocosos pepinos y ch’utas en La Paz, las animadas comadres en Tarija, las vibrantes comparsas en Santa Cruz y el colorido Corso de Corsos en Cochabamba.

Durante estos días, la música, la danza y los rituales ancestrales llenan las calles, mostrando una tradición que se mantiene viva con orgullo.

Marianela Tarifa, especialista en patrimonio cultural, señala que el Carnaval boliviano es una auténtica vitrina de tradiciones. Cada región aporta su propia expresión festiva, enriqueciendo un legado que une historia, fe y alegría.

De norte a sur, un país en celebración

En el sur, Tarija da inicio a las festividades con el Jueves de Comadres, un día en el que las mujeres refuerzan lazos de amistad intercambiando canastas adornadas con frutas, serpentinas y dulces.

Por otro lado en La Paz, el Jisk’a Anata revive danzas y vestimentas indígenas cada lunes de Carnaval.

Mientras que en el oriente, Santa Cruz se llena de comparsas y música en un festejo similar al de Brasil.

Oruro: la joya del Carnaval

El Carnaval de Oruro, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es el epicentro de la celebración. Más de 80.000 bailarines y músicos recorren la ciudad en una peregrinación que culmina en la Iglesia del Socavón, en honor a la Virgen de la Candelaria. Danzas emblemáticas como la diablada, los caporales y la morenada llenan de vida un desfile que dura más de 18 horas ininterrumpidas.

Martes de Ch’alla: un ritual de gratitud

Imagen: El Deber

El 4 de marzo se celebra el Martes de Ch’alla, una ceremonia en la que familias y comerciantes riegan sus propiedades con vino, alcohol y flores como ofrenda a la Pachamama. Este rito prehispánico simboliza el agradecimiento por los bienes recibidos y refuerza la conexión de los bolivianos con su herencia indígena.

El cierre del Carnaval

El 9 de marzo, Cochabamba albergará el Corso de Corsos, el evento que marca el fin de las celebraciones. Más de 70 fraternidades folclóricas desfilarán por la ciudad, mostrando lo mejor de la danza y la música nacional. En La Paz, el entierro del Pepino pondrá punto final a la festividad con una ceremonia simbólica.

El Carnaval boliviano es un “patrimonio viviente” que evoluciona sin perder su esencia. Su fusión de tradición, devoción y cultura lo convierte en una de las celebraciones más importantes de Sudamérica.

(Fuente René Quenallata Paredes, de la agencia de noticias Xinhua)

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