Aunque su presencia pueda generar sorpresa e inquietud, la creciente aparición de lagartijas en viviendas no representa un riesgo. Estos pequeños reptiles, atraídos por el calor y la abundancia de insectos, cumplen un rol ecológico fundamental en el control de plagas. No obstante, existen medidas sencillas para evitar su ingreso sin afectar su valiosa función en el ecosistema.

De la Redacción de EL NORTE
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En las últimas semanas, numerosos vecinos de San Nicolás han notado la presencia cada vez más frecuente de lagartijas en sus viviendas. Estos pequeños reptiles, que tradicionalmente habitan en jardines y espacios verdes, han comenzado a aparecer en paredes, rincones y terrazas, generando sorpresa y hasta cierta inquietud en algunas personas. Sin embargo, especialistas en fauna aseguran que no hay motivos de preocupación: lejos de representar un peligro, las lagartijas cumplen una función ecológica clave y su aparición responde a causas naturales.
El aumento de temperaturas es una de las principales razones por las que estos reptiles buscan refugio en las viviendas. Al ser animales de sangre fría, las lagartijas dependen del calor externo para regular su temperatura corporal, por lo que suelen acercarse a las construcciones en busca de superficies cálidas. Además, la proliferación de insectos en esta época del año las atrae, ya que encuentran en ellos su principal fuente de alimento.
Otro factor que influye en su presencia es la transformación del ecosistema urbano. La reducción de espacios verdes y la urbanización han llevado a muchas especies a adaptarse a entornos nuevos, encontrando en las casas un refugio seguro y con recursos suficientes para sobrevivir.
Lejos de ser una amenaza, las lagartijas son aliadas naturales en el control de plagas. Se alimentan de mosquitos, arañas, hormigas y otros insectos que pueden resultar molestos en el hogar. Además, no transmiten enfermedades ni representan peligro para los seres humanos o las mascotas.
Equilibrio ecológico
Según especialistas, este fenómeno no es exclusivo de San Nicolás, sino que responde a una tendencia más amplia relacionada con el cambio climático y la alteración de los ecosistemas. “Las lagartijas han encontrado en las ciudades un hábitat propicio para reproducirse. Son inofensivas y cumplen un rol fundamental en el equilibrio ecológico, controlando poblaciones de insectos”, explican.
Si bien no es necesario temerles, algunas personas prefieren mantenerlas fuera de sus casas. Para ello, pueden tomarse medidas sencillas como sellar grietas y huecos en paredes, ventanas y puertas, instalar mallas mosquiteras y reducir la cantidad de insectos en el hogar. También se pueden emplear repelentes naturales, como hojas de laurel, aceite de citronela o cáscaras de huevo, cuyos olores suelen alejarlas.
Los expertos recomiendan no utilizar insecticidas en exceso, ya que éstos no solo afectan a los insectos, sino también a depredadores naturales como las lagartijas, sapos y murciélagos, que contribuyen al equilibrio del ecosistema.
La aparición de lagartijas en los hogares de San Nicolás es un fenómeno natural que refleja la adaptación de la fauna al entorno urbano. En lugar de verlas como una molestia, los especialistas sugieren valorar su presencia y comprender el papel que desempeñan en el ecosistema. Con algunas precauciones simples, es posible convivir con ellas sin inconvenientes y aprovechar sus beneficios en el control de plagas.

