Se trata del porteño Nicolás Pasquali. Visitó 196 países, tres más de los 193 reconocidos por la ONU. A ellos añadió Palestina, Vaticano y Taiwán.

Desde pequeño, Nicolás Pasquali soñaba con recorrer el mundo, conocer nuevas culturas y acumular experiencias más allá de Argentina. Se propuso un desafío ambicioso: visitar los 196 países del planeta, tres más de los reconocidos por la ONU. Tras ocho años de viaje, el 20 de febrero pasado cumplió su objetivo al ingresar a Corea del Norte, el último destino en su lista.
En su perfil de Instagram, Pasquali se presenta como el “primer argentino en visitar todos los países del mundo”. Aunque otros viajeros nacionales han dado la vuelta al globo, él sostiene que su recorrido es único, ya que incluyó Palestina, la Ciudad del Vaticano y Vietnam, territorios que no forman parte del listado oficial de la ONU.
Su travesía comenzó en 2013, a los 19 años, cuando decidió explorar Sudamérica. Primero recorrió el norte de Argentina, donde tiene familiares, y luego cruzó las fronteras rumbo a Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, hasta atravesar la selva amazónica. Aquella primera aventura fue solo el inicio de un viaje que lo llevaría a cada rincón del planeta.
La decisión más osada: conocer todos los países
Con el paso del tiempo, su forma de viajar se convirtió en un estilo de vida. Sin itinerarios estrictos ni lujos, Pasquali aprendió a moverse con recursos limitados, durmiendo en aeropuertos, compartiendo techo con desconocidos y adaptándose a cada destino con una mentalidad abierta. Su mayor capital fue la curiosidad y la disposición a sumergirse en cada cultura, conociendo de primera mano sus costumbres, su gastronomía y su gente.
El desafío no estuvo exento de obstáculos. En algunos países tuvo que enfrentar dificultades burocráticas para obtener visas, lidiar con barreras idiomáticas e incluso sobreponerse a situaciones de riesgo. Sin embargo, cada desafío reforzó su determinación de completar el recorrido.
A lo largo de los años, fue documentando su travesía en redes sociales, donde miles de seguidores lo acompañaron virtualmente en su periplo. Compartió anécdotas, reflexiones y experiencias únicas, desde la hospitalidad de los pueblos más remotos hasta la adrenalina de estar en zonas de conflicto.
Un sinfín de anécdotas y aventuras
“He estado secuestrado, he convivido con talibanes, me han acusado de espionaje en Irak, estuve preso, he estado atrapado en una isla en África por 11 días”, recordó en una entrevista con Infobae España. Estas vivencias, lejos de desalentarlo, formaron parte del aprendizaje que lo llevó a conocer el mundo en su faceta más cruda y real.
El punto final de su odisea llegó hace seis días, cuando logró ingresar a Corea del Norte, un destino que representaba uno de los mayores desafíos de su lista. Bajo la estricta supervisión de un guía del gobierno, única forma en la que los extranjeros pueden recorrer el país, completó su meta.
“Sueño cumplido. Visitar todos los países del mundo 196/196”, escribió en su perfil de Instagram, acompañado por la imagen del último sello en su pasaporte. Con ese mensaje, cerró una aventura que lo llevó a cada rincón del planeta y que lo convirtió en un referente para viajeros de todo el mundo.
A pesar de haber alcanzado su objetivo, el camino de Pasquali parece estar lejos de terminar. Con el espíritu explorador intacto, el desafío ahora es otro: descubrir cuál será la próxima gran historia que lo lleve más allá de los límites conocidos.
La hermética realidad de Corea del Norte
El acceso a Corea del Norte no fue sencillo. “Se necesita un sponsor que avale tu visita y garantice que no sos periodista ni alguien que pueda generar problemas al régimen. Me revisaron todo, desde mis redes sociales hasta mis intenciones de viaje”, contó Pasquali.
Finalmente, recibió la confirmación de su viaje el 15 de febrero y no dudó en aprovechar la oportunidad. Con solo 72 horas para hacer uso de su permiso, tomó una decisión drástica. “Salí corriendo al aeropuerto de Ezeiza sin avisarle a nadie, compré el pasaje en ese mismo momento y volé de Buenos Aires a China para cruzar la frontera a tiempo”, recordó.
Su llegada a Corea del Norte marcó el final de un viaje épico. Atravesar la frontera de uno de los países más herméticos del mundo no fue sencillo, pero para Pasquali representó la última pieza del rompecabezas. Con esa visita, selló su lugar en la historia de los viajeros argentinos, consolidando su objetivo de conocer cada rincón del planeta.
Tras cinco años sin recibir turistas occidentales, él y otros 11 viajeros fueron los primeros en ingresar al país bajo el régimen de Kim Jong-un. De todo lo que presenció, lo que más lo impactó fue la educación de los niños. “Las escuelas son impactantes. Y escuchar las respuestas de los niños de 12 años cuando les pregunté qué querían ser de grandes. ‘Militar, para proteger a nuestro líder’”, relató.

Vivir viajando: la clave detrás de su estilo de vida
Una de las preguntas más recurrentes que recibe es cómo logra financiar sus viajes sin un empleo convencional. “¿Cómo se puede vivir viajando sin trabajar?”, le consultan con frecuencia. Sin dudarlo, el licenciado en Administración de Empresas explica que desde 2017 se mantiene gracias a sus inversiones en el Mercado de Valores de Buenos Aires (Merval) y a un sistema financiero que diseñó para generar ingresos pasivos.
“Armé un presupuesto coherente y calculé cuánta plata necesitaba para ponerla a trabajar y que me generara un X rendimiento mensual para vivir. El dinero que necesitaba lo junté cuando cumplí 24 años y ahora vivo de eso”, aseguró en diálogo con Infobae. Antes de alcanzar esa estabilidad, trabajó en todo lo que pudo para ahorrar y hacer realidad su sueño.
Los mejores países del mundo, según Nicolás Pasquali
Recorrer el planeta le dio una nueva perspectiva sobre Argentina. Lejos de restarle valor a su país de origen, su experiencia le permitió revalorizarlo. “Como argentino, no hay dudas de que Argentina es el número uno. Tenemos identidad, cultura, gastronomía, deportes y paisajes naturales únicos. A pesar de los problemas económicos, seguimos destacándonos en el mundo”, afirmó con orgullo.
Asegura que viajar le hizo derribar mitos. “Cuando vivís en Argentina, te acostumbrás a todo y creés que en otros países todo es perfecto. Pero la verdad es que no. Hay países en guerra, países donde la gente no tiene ni agua, países donde no podés decir lo que pensás. Y ahí te das cuenta de que Argentina, con todos sus problemas, sigue siendo una joya”, reflexionó.

Pasquali ama la Argentina, a la que sigue calificando como “el mejor lugar del mundo para vivir”. Sin embargo, estableció un ranking con algunos de los países que más lo impactaron:
- El país más sorprendente: Siria. Destacó la hospitalidad de su gente y la calidad de su gastronomía. A pesar de la imagen negativa que proyecta en Occidente, aseguró haber sido recibido de manera excepcional.
- El más peligroso: Sudán. Viajó en plena guerra civil en 2023, negociando su entrada con un grupo rebelde y con escolta militar durante su estadía. La falta de comunicación y el acceso restringido al país incrementaron el riesgo de su visita.
- El más exótico: Turkmenistán. En la capital, Ashgabat, observó un escenario casi surrealista: “Todos los edificios son de mármol blanco, los autos deben ser del mismo color y no hay Wi-Fi”. Con estrictas políticas de ingreso, el país recibe apenas 10.000 visitantes al año.
- El de mayor pobreza: Nigeria. En la comunidad flotante de Mekoko fue testigo de condiciones extremas. “Nenes sosteniéndose la cabeza por desnutrición, gente caminando kilómetros para conseguir agua. Son imágenes que no se olvidan”, comentó.
- El más amigable: Francia. Ha visitado el país 32 veces y asegura conocer París como si fuera Buenos Aires. Allí, además, hizo numerosos amigos.
- El menos recomendable: Esuatini (ex Suazilandia). Considera que, en comparación con otros destinos de la región, tiene poco para ofrecer. Destacó que el país está gobernado por un rey con 42 esposas, lo que, a su juicio, evidencia una fuerte concentración de poder que limita su desarrollo.

