El “Sátiro de San Isidro” que sembró terror en los años 70

Francisco Laureana, artesano y exseminarista, abatido en 1975 tras una serie de crímenes que conmocionaron a Buenos Aires.

El 27 de febrero de 1975, la policía bonaerense abatió a Francisco Antonio Laureana, conocido como el “Sátiro de San Isidro”.

Este artesano y exseminarista correntino fue señalado como responsable de al menos 13 asesinatos y múltiples violaciones en las localidades de San Isidro, Boulogne y Vicente López, entre 1974 y 1975.

Una doble vida

Nacido en Corrientes en 1952, Laureana ingresó a un seminario en su juventud. Sin embargo, tras ser acusado de violar y asesinar a una monja, huyó a Buenos Aires.

Se estableció en Tortuguitas con su esposa, María Romero, y los tres hijos de ella. Trabajaba como artesano, tallando figuras en madera, y era considerado un padre y esposo ejemplar.

El “Sátiro de San Isidro”

Durante seis meses, Laureana atacó a mujeres y niñas, principalmente los miércoles y jueves alrededor de las 18:00 horas.

Acechaba a sus víctimas mientras tomaban sol en piscinas o esperaban en paradas de autobús.

Tras violarlas, las asesinaba mediante estrangulamiento o disparos con un revólver calibre 32. Además, robaba objetos personales como joyas, que guardaba como trofeos en su hogar.

Desenlace fatal

El 27 de febrero de 1975, una niña reconoció a Laureana por un identikit difundido por la policía y alertó a su madre, quien notificó a las autoridades.

Laureana fue localizado y, tras un enfrentamiento armado en el que resultó herido, se escondió en un gallinero. Un perro policía lo descubrió, y al ser rodeado, Laureana fue abatido por las fuerzas de seguridad.

La muerte de Laureana puso fin a una serie de crímenes que habían aterrorizado a la comunidad.

Aunque su familia negó su culpabilidad, los asesinatos cesaron tras su fallecimiento, y las evidencias encontradas en su domicilio reforzaron la hipótesis de su responsabilidad en los hechos.

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